Por Eva Antón Bravo
No hacemos más en la vida que ir buscando
el lugar donde quedarnos para siempre.
JOSÉ SARAMAGO
Para Anabel, que partió camino al mar.
A veces la piel se estira
en busca de un sol húmedo
que la nutra y la torne dorada.
Esta segunda piel, con escamas,
esconde una radiografía de mi interior,
tapizado con papel de terciopelo.
Todavía siento lámparas de araña
sobre
mi
cabeza,
pero hoy es un lienzo en blanco
que poblaré de tejidos, de arena
de mar y de persianas rasgadas.
Desde la orilla, llegan voces atenuadas
de mujeres que me acunan.
Ya no siento frío.
Ahora que estoy lejos, empiezo
a comprender lo cercano.
