
Por María José Sáenz Rodríguez
Tremp, Lérida. Licenciada en Medicina y Cirugía, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y en Medicina Naturista. Trabaja en el ámbito laboral junto a mujeres en grupos psicopedagógicos, en los que una de las herramientas fundamentales es el análisis de textos. La poesía, en particular, forma parte de sus intereses vitales y profesionales, pues la propia autora considera que la palabra, la escucha y la empatía, son pilares esenciales tanto de la medicina como de la creación poética.
Autora de números textos académicos en revistas científicas y en publicaciones colectivas. Respecto a sus obras publicadas en el mundo literario, destacamos:’ Afuera hay sol’ (Olifante Ediciones, 2022).Autora de la edición y prólogo de Jacque Canales “Antología poética” (1985-1995) en Olifante ediciones de poesía. Y, en 2019, fue galardonada con el Premio de Investigación que el Departamento de Igualdad de la Universitat Rovira i Virgili otorga anualmente.
Jacque Canales concibe la poesía como una forma
de desentrañar el fondo misterioso de la realidad,
los rincones oscuros de la existencia, con el rigor
del lenguaje –y el conocimiento de sus límites–,
mas también con la osadía que da paso a una cierta
renovación en la que al lado de cultismos encontramos
también, en perfecto equilibrio, un léxico accesible,
incluso popular, en un afán de traer los primeros a nuestro
acervo cultural y de dar al segundo su dimensión exacta.
La brillante elaboración metafórica y un rico uso de los
símbolos confieren a los poemas una profundidad que
no vela el prodigio de la transparencia.
No es, Canales, una esteticista y, sin embargo, la belleza
no se resiente en absoluto en esa busca de la palabra
necesaria, en ese canto que pretende ajustar cuentas con
la verdad y los engaños, con la alegría y el dolor, con el
tiempo y la melancolía, con el susurro del ser y del estar.
En su caso, la belleza es una emanación de un profundo
compromiso ético y de un asombroso oficio.
Palabra depurada, libre de toda ganga, ajustada al decir
de una razón poética desbordante que nunca se desborda,
aun cuando un evidente onirismo sobrepasa el yo de la
poeta para abrir una hendidura hacia una conciencia más
honda. Éste es el pulso memorable de una poeta enfrentada al olvido.

SIN HERIDA NI LABIO QUE OFRECERTE
Arpegios encendidos
en tenue movimiento,
fuego desde tus brazos.
Suave estás en mi memoria como música en el agua,
como sauce en el borde de mi grieta.
Juego con tu aroma de leve terciopelo
sin herida ni labio que ofrecerte.
LUNA
A veces te presentas de oscuro,
lentamente, como las hormigas,
haciendo zigzag
con los ojos abiertos,
con cabeza de lluvia,
con humo de carbón.
A veces te quiebras fácilmente,
te reflejas en los ojos de los hombres
heridos en el rostro y en el cuello.
En tus manos invisibles se aglutinan cópulas
y la mica da a luz heridas negras.
Tu energía termina en un triángulo que silba en el aire
melodías festivas.
Tu pluma,
escribiendo en el cosmos edificios de mármol,
camina buscando la palabra del mundo.
El encuentro inesperado con la luz
paraliza tu boca.
Te alargas infinita en hilo irremediable.
