Por Rosa Montolío Catalán
Blanco plomo, luz, sombra. Pinceladas.
El lienzo impacta a mis sentidos. Es emoción.
Belleza inacabada.
Dos corazones laten, sienten, se alimentan.
Rojo rouge salpica un fondo de labios sensuales
que, bajo un foco, brillan y se expanden formando
cuerpos, expresiones, abstracciones, paisajes,
de olas y de mares.
Semifusa de Apolo con su lira, musas, poesía y danza,
en un tiempo divino, aún inaccesible para los seres.
Entre invisibles
líneas el amor se sostiene. Raíces brotan dedo
a dedo. Dos manos se unen. Los amantes
se aman. Pasión por las pasiones. Trazo
callado, de la noche.
Sobresale un desdoble en nubes grises,
desolador como la muerte.
Los cuerpos mutan y se evaporan, el aire
se desliza sobre sus tumbas.
Traslado mi mirada, la poso suavemente sobre
la impresión de un amarillo centeno.
Mientras la cambio, todo yace y se diluye
en la fusión eterna del alma
con el arte.
