Por Jaime Bosque Palacín

 

Abrió los ojos poco a poco. Sus párpados apenas podían entrever la

difusa luz que se filtraba a través de las escasas rendijas de la persiana a

medio bajar. Debía de estar nublado y quizás fuese uno de esos días grises de

invierno en que todo es opaco y el cielo estaría, casi seguro, de un gris

plomizo, como si fuera a llover.

Dio media vuelta arrebujado entre las sábanas y estiró la colcha para

abrigarse mejor. Miró a la persona que tenía al lado y vio que todavía dormía.

La miró con ternura como si fuera la primera vez que la veía. Respiraba

acompasadamente y estuvo un rato sin apartar la vista de ella, aunque apenas

distinguía su rostro.

Casi sin moverse giró la vista hacia la mesilla de noche donde estaba el

reloj y, en la semipenumbra que invadía la habitación, trató de ver la hora.

Alargó el brazo y sus dedos tocaron el interruptor de una lámpara que estaba

junto al reloj. Al resplandor de la pantalla, instintivamente, cerró los ojos y notó

como la persona que tenía al lado se movía.

Se acercó al reloj y dio un respingo:

– ¡¡¡ Rediez, son las dos…Son las dos…!!! ¡No puede ser, apenas entra luz por la ventana!

– ¿Qué dices? – le dijo una voz suave en sus oídos.

– ¡¡ Qué son las dos!!

– ¿Las dos? No puede ser, si aún es casi de noche.

– Voy a subir la persiana… – le contestó.

Se levantó, subió la persiana y tuvo que cerrar los ojos rápidamente.

Esta vez no era por la luz de la lámpara de la mesilla sino por el sol que

entraba por la ventana. Un sol luminoso había invadido la habitación y no

obstante siguió, a ratos, con los párpados casi sin poder abrirlos…

– ¡A mí me pasa lo mismo…! ¿Cómo es posible que sean las dos de la

tarde? – le dijo una voz que salía de entre las sábanas.

Volvió a meterse en la cama y le acogió la tibieza del suave cuerpo de su

compañera. Ella se dio la vuelta y se miraron como no dando crédito a lo que

les estaba sucediendo, dándose un beso acompañado de un prolongado y

cálido abrazo.

Había nacido un nuevo día lleno de inmensa ilusión…

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Monográfico Especial

Síguenos en redes

Descargar revista para imprimir

Portada Revista Imán33-

Lo más visto:

3 María José Sáenz

Jacque Canales. Antología poética

Por María José Sáenz Rodríguez Tremp, Lérida. Licenciada en Medicina y Cirugía, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y en Medicina Naturista.
Ir aArriba

Recomendado:

Poesía para llevar Imán 34

Poesía para llevar: La (R)evolución del verso en el aula.

Monográfico Imán 34 Coordinado por por los profesores Silvia Guallar