Por Rafael Aibar Ortiz
Próxima parada: estación Delicias.
Y ahora sopla el viento, cuando el mar, quedó lejos hace tiempo.
Dicen que Manolo García compuso estos versos del tema Pájaros de Barro
al salir de la estación Delicias, en una de sus visitas a Zaragoza. Y es que,
¿quién no ha sido el famosillo que no ha escrito algo acerca de su
experiencia en su paso por la estación?
Que sí, que hace frío en invierno, ya lo sabemos, pero joder, tampoco es
para tanto.
El pionero fue el gran Leo Harlem. Mucha gente piensa que es maño, por lo
bien que nos retrata, por su nobleza y por lo majo que es. Leo decía que
en la Estación Delicias se fabrica el frío y se exporta y que le pusieron ese
nombre para despistar.
Nosotros, los taxistas, tenemos una relación amor-odio con la estación. Yo
apenas voy, pero hay compañeros que prácticamente solo se alquilan ahí.
Obviamente, es el principal caladero de clientes que hay en Zaragoza.
Desde hace un tiempo nos cobran hasta por usar el baño. Imagino que la
medida irá destinada a disuadir a las personas que hacen un mal uso, pero
a los compañeros prostáticos les han hecho una faena. Entiendo que la
medida habrá hecho que el servicio del taxi se resienta. Por otra parte,
esas paradas son el epicentro de los mentideros de taxistas. Donde se
producen los más intensos debates de la actualidad del gremio.
Para nosotros Leo, peor que el frío, es ponerse a esperar clientes al sol.
En verano a partir de las 11 de la mañana se derriten las farolas, y sí, hay
aire acondicionado, pero más de 10 minutos al sol no los aplaca.
Recuerdo que cuando la estrenaron, un cliente oriental que iba con prisa y
no sabía que estaba en funcionamiento, viendo que llevaban una ruta
distinta a la que era a la antigua estación, golpeó a un compañero,
haciéndole perder un ojo. Por favor, confiar en los taxistas, igual que Leo,
somos gente noble.
Termino por Manolo García, dedicado a los viajeros, en los mapas me
pierdo, en las carreteras duermo.
