Ramiro Gairín
VUELOS Es otra manera de inaugurarla: unos años después, en esta casa ya hemos aprendido los dos a soñar que volamos. Yo flotando a lo largo del pasillo y girando en las puertas con voltereta, como un nadador. Tú, cuando por la calle notas cómo te empiezan a pesar las piernas y no quieres llegar tarde, ni cansada, ni triste.