Tiempos modernos
Tiempos modernos Pasada la fiesta del Santo Cristo, comenzaba mi abuela Francisca a intranquilizarse ante la llegada inminente de la sobrina de Felicitas, la telefonista, que solía traer por esas fechas un aviso de conferencia. Cada tarde, en el balcón más alto de la casa que daba a la alcoba donde cosía mi abuela, se apostaba al acecho para divisar