CAFÈ AMB LLÀGRIMES
CAFÉ CON LÁGRIMAS
CAFÉ CON GLARIMAS
Por Merche Llop, catalán, castellano.
Traducido al aragonés por Chulia Ara
CAFÈ AMB LLÀGRIMES
Em desperto. Surto al carrer de matinada. No hi ha llum en l’edifici davant de la meua casa. Dormen tots menys una vella que sempre em mira darrere d’un vidre que desprèn vapor de llàgrimes amb te. Ella es veu en mi, jo m´hi veig en ella. Tremola l´asfalt al matí.
Cap a la feina, m’aturo com cada dia a la terrassa d’un bar. Demano un cafè. Fullejo el diari. M’atrapen els ulls d’un xiquet que m´interpel·len a través de la tinta, rojos com la desolació, agres com la mort. Està sol entre edificis derruïts; la seua mirada suplica compassió, la seua pell està coberta per crostes de por i patiment. Pare i mare són per a ell paraules aniquilades sota les màquines de la guerra. Podria ser israelià, ucraïnès, palestí, sirià o sudanès.
El cap se m’omple de qüestions que m’emportaré al llit, obsessives, preguntes sense resposta. La cambrera col·loca sobre la taula una tassa fumejant. Llàgrimes cauen sobre el cafè que es vessa sobre la notícia, com una explosió que cobreix la cara d’aquest noi. Y d’altres xiquets.
Quan acaba la meua jornada laboral ja és de nit. M’agrada tornar caminant per la ribera del riu, m’ubico en el meu poble i recordo aquell temps.
No està la veïna darrera la finestra quan torno a casa per un camí d’herba. Potser s’amaga com la lluna entre els núvols foscos. Com jo dels meus pensaments.
CAFÉ CON LÁGRIMAS
Me despierto. Salgo a la calle de madrugada. No hay luz en el edificio frente a mi casa. Duermen todos menos una anciana que siempre me mira detrás un vidrio que desprende vapor de lágrimas con té. Ella se ve en mí, yo me veo en ella. Tiembla el asfalto por la mañana.
Por el camino hacia el trabajo me paro como cada día en la terraza de un bar. Pido un café a la camarera. Hojeo el diario. Me atrapan unos ojos de niño que me interpelan a través de la tinta, rojos como la desolación, agrios como la muerte. Su piel está cubierta costras de miedo y sufrimiento. Está solo entre edificios derruidos, su mirada suplica compasión. Padre y madre son para él solo palabras aniquiladas bajo las máquinas de guerra. Podría ser israelí, ucraniano, palestino, sirio o sudanés.
La cabeza se me llena de cuestiones que dormirán conmigo, repetidas, obsesivas, preguntas sin respuesta. La camarera coloca sobre la mesa una magdalena y una taza humeante. Lágrimas caen sobre el café que se derrama sobre las noticias, como una explosión que cubre la cara de ese niño. Y de otros niños.
Cuando termina mi jornada laboral ya es por la noche. Me gusta volver andando por la ribera del río, me ubico en mi pueblo y recuerdo otro tiempo.
No está la vecina detrás de la ventana cuando vuelvo a casa por un camino de hierba. Quizás se esconde como la luna entre las nubes oscuras. Como yo de mis pensamientos.
CAFÉ CON GLARIMAS
Me dispierto. Marcho ta ra carrera á la maitinada. No bi ha luz en o edifizio debán de casa mía. Duermen toz fueras de una biella que perén m’atisba dezaga de bel beire que desprende bafaradas de glarimas con té. Ella se beye en yo, yo me beigo en ella. Tremola o gudrón de maitíns.
Indo enta ra faina me paro igual como cada diya en a terraza de bel bar. Demando un café á ra cambrera. Ito una güellada á o diario. M’agafan bels güellos de nino que m’interpelan á trabiés d’a tinta, tan royos como a desolazión, agros como a muerte. A suya piel ye plena de crostas de medrana e penar. Ye solenco entre casalizios espaldatos, a suya güellada croxida compasión. Pai e mai solo son ta él que bellas parolas acoratas baxo as maquinas d’a guerra. Poderba estar israelita, ucranio, palestino, sirio u sudanés.
A capeza me rebute de custions que s’adormirán con yo, barucas repetitas, preguntas sin de rispuesta. A cambrera i mete en a mesa una madalena e una taza fumiando. Glarimas se cayen en o café que se’n redama sobre as notizias, como bel esclatíu que tapa ra cara d’ixe nino. E d’atros críos.
Cuan remata o mío diya de treballo ya ye de nueis. Me cuaca tornar-me ta casa mía indo por o canto d’o río, me ubico en o mío lugar e me remero d’atros tiempos.
No bi ye a bezina dezaga d’a finestra cuan me’n torno ta casa mía por bel camín de yerba. Puestar que s’amague como a luna entre as foscas boiras. Igual como yo d’os míos pensamientos.
