
Busqué la paz en el campo
pero solo había calma.
Busqué la paz en el mar
pero las olas me ahogaban.
Busqué la paz en un libro
pero solo encontré páginas.
Busqué la paz en la música
y me faltaron palabras.
Ni mar ni campo ni libros,
ni promesas ni falacias.
Una tarde vino a mí
cuando menos lo esperaba.
Sentí la paz de repente
en el bolsillo del alma.
Los amigos la tejieron
con retales de esperanza.
MANOS A LA OBRA
Necesitamos:
-Unas tijeras para cortar las guerras.
-Unas tenazas que arranquen el rencor.
-Una nevera que refresque la tierra.
-Mil coladores para filtrar el sol.
-Un típex grande que borre las fronteras.
-Un alambique antimarginación.
-Un molinillo que muela la pobreza.
-Y un ser humano que tenga corazón.
(De La ardilla poeta y el futuro del planeta. Pregunta Ediciones)

No puedes evitar, querida compañera, tu vena docente y tu sensibilidad poética en estos versos. Gracias, Pilar, por tu aportación.