Grandes ideas para antólogos. II
para Vestidos de palabras
Indumentaria
Por Javier Sancho
Los pañales de tela,
las chaquetas con lazos,
el pantalón de espuma
con calcetines altos,
los niquis de colores,
los maripis gastados,
y, a su debido tiempo,
los pantalones largos,
y luego cazadoras,
camisetas, tejanos,
camisas superblancas,
zapatos castellanos,
corbatas, más corbatas,
pantalones de paño,
americanas tiesas
para ir de punta en blanco,
zapatos de rejilla,
jerséis de lana pardos
y gorrillas de espiga,
chalecos acolchados,
zapatillas de felpa,
calcetines holgados,
y otra vez los pañales.
Nunca acaba el pasado.
Ahora son de un solo uso,
de celulosa y plástico.
Pídelos a los Reyes,
no te cortes, Bernardo,
con muchos corazones
o elefantes posando,
con anclas, con guindillas,
con tigres y leopardos.
Lúcelos cuando estrenes,
cuando salgas del baño,
cuando vayas al cine
o a comprarte un helado,
en mitad de las fiestas,
al salir del teatro,
cuando formes gobierno
o expongas en el Prado,
cuando cures el cáncer,
o perdones pecados,
cuando viajes a Marte
o el martes al mercado.
Sobre todo, que sean
glamurosos, Bernardo,
que ya el día termina,
y el deseo es un pájaro.
Pedro Piscinas
