La lectura ideológica del Quijote por el joven Sender
Ramón J. Sender leyó por primera vez el Don Quijote cuando la familia vivía en Tauste (Zaragoza), o sea teniendo el futuro novelista once o doce años: “Con desazón lo cerraba a menudo al ver las ridiculeces que Cervantes obligaba hacer a su caballero, que no conseguía ninguna victoria limpia