Número 34 - Verano 2026

Portada Revista Imán 34

Marta Vilella Piñol.
Crea el pórtico estético de este número, donde la juventud y el compromiso dialogan a través de la ilustración.

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Sumario

 

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Editorial

La palabra como territorio común, por Mar Blanco Larrosa

Este número es el resultado de un equipo que entiende la revista como un organismo vivo. Hoy, ese latido es, todavía, más coral, con secciones que actúan como las vértebras que sostienen nuestra identidad. Un trabajo plural que, desde la complicidad del Consejo de Redacción, acompaña y potencia el talento ajeno.

En esta entrega, tenemos el inmenso honor de contar con la palabra de Gioconda Belli como «Firma invitada». Su voz, siempre insurgente, nos recuerda que la poesía es el territorio donde la libertad se carnaliza. En la distancia corta, nos detenemos en una entrevista «En primera persona» con Luis Zueco, un autor que ha sabido descifrar los mecanismos del tiempo para explicarnos el presente con la precisión de un orfebre.

El corazón de este número late en las aulas; es una oda a la revolución. Con el monográfico especial «Poesía para llevar: La (R)evolución del verso en el aula», coordinado por los profesores Silvia Guallar y Vicente Hernando, con admirable pasión y entusiasmo, reivindicamos el verso como una herramienta viva de transformación, de conocimiento y como diría Celaya un arma cargada de futuro, el arma más poderosa para despertar conciencias.

Esta apuesta se expande en nuestra sección Laberintos literarios, donde contamos con las valiosas colaboraciones de Blanca Morel, Sol Genafo, José Antonio Prades y Esteban Viillarrocha quienes trazan un mapa de inquietudes contemporáneas donde la creación literaria convive con otras disciplinas artísticas junto a la reflexión docente y vital.

Esa vida que se hace voz continúa en la Fonoteca Española de Poesía, donde la palabra recupera su aliento físico y la sonoridad de la palabra como patrimonio emocional y colectivo. Y se proyecta, asimismo, en nuestras secciones fijas: el compromiso innegociable de Narrando en Igualdad, revelando miradas que transforman y cuestionan el mundo desde la justicia simbólica, la frescura de nuestras Voces Emergentes —donde el talento joven trenza su propio espacio— el impulso de las nuevas generaciones que, con frescura y autenticidad, renuevan y ensanchan el panorama literario actual, y el pulso constante de la Gaceta de Socios y Socias.

Esta urdimbre creativa se condensa en la portada de la joven ilustradora Marta Vilella, cuya mirada renovada y poética nos invita a entrar en un número que busca la coherencia entre la estética y el compromiso.

A todas las personas que forman parte de estas páginas de Imán, nuestra gratitud.

Hacemos propia la certeza de Idea Vilariño acerca de que escribir es ese grito lanzado al cielo para confirmar nuestra presencia. Por eso, este número de Imán, en su permanencia, aspira a ser el testimonio de tantas voces diversas; un espacio donde custodiamos la escritura como quien cuida su propia casa. La casa común.

Pasen y habiten las estancias de esta palabra.

Mar Blanco Larrosa
Directora de la Revista Imán

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Firma Invitada

Gioconda Belli

Gioconda Belli Revista Imán 34

Gioconda Belli es una escritora y poeta nicaragüense que ha dejado una huella imborrable en la literatura latinoamericana. Pero su legado no se limita a su obra literaria, sino que también destaca por su militancia política en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Comenzó a publicar poemas en 1970 en el suplemento del diario La Prensa de Managua. Miembro del Frente de Liberación Sandinista, se exilió por motivos políticos, volviendo a su país estando en la actividad política durante un tiempo. Reinició su trabajo poético en 1982, publicando su primera novela, La mujer habitada, en 1988, con gran éxito de crítica y público.
Su trabajo literario se encuentra entre la poesía y la narrativa. En cuanto a su poesía, tiene un especial estilo difícilmente encuadrable en los habituales. Su obra en general busca la identidad femenina, tratando de ser la voz de la mujer revolucionaria nicaragüense, y en ella, además de retazos autobiográficos y eróticos, muestra sus preocupaciones políticas y sociales.
De entre sus novelas habría que destacar títulos como La mujer habitada, Sofía de los presagios, El pergamino de la seducción o El país de las mujeres.
Su obra está traducida a varios idiomas, con grandes éxitos de venta. Ha cosechado numerosos premios, como el Casa de las Américas de Poesía, el Anna Seghers, el Biblioteca Breve de Novela o el Rubén Darío, y El premio Reina Sofia de Poesía Iberoamericana 2023, entre otros. Es, además, miembro del PEN Club International y la Academia Nicaragüense de la Lengua.


LA PIEL NUEVA

¿Qué hacer cuando la vida piensa que te ha atrapado, aplastado, revolcado?

¿Qué hacer cuando te han despojado, te han dejado sin nada? Allá tu casa, tu desayuno con volcanes. Te quitaron los lagos, las buganvilias, una familia de escaladores del poder que pasó sin asco sobre cientos de cuerpos tirados, jóvenes, viejos, tirados, apuntados por francotiradores, asesinos desalmados de nombres que olvidaron, prohibido mencionarlos. No existen, no existen. Aquel país de pronto se ha quedado sordo y mudo. Te han borrado. Ya no existís, de un plumazo se llevaron tu ciudadanía, el rastro de lo que fuiste, la partida de nacimiento vacía, no hay récord, Gioconda, no hay récord, se deshicieron de tu nombre. Les estorbaba. Saliste con dos maletas para volver y ya no pudiste. Te quedaste para no caer presa, que no te vistieran con traje azul de presidiaria y te encerraran como a los que un día pusieron en un avión y abandonaron a su suerte sin un peso, sin bienes, sin pensión de jubilación. Una mano adelante y otra atrás, una mano adelante y otra atrás.

Ah no, pero tenías los pulmones llenos de aire, aire del trópico, de tus tardes mirando el paisaje, de tus años de amar y dibujar un país donde alcanzaran todos, un país con una sonrisa de volcán a volcán; estabas llena de palmeras, y robles, y ceibos enormes, todavía cargada de semillas y terquedad, siempre fuiste terca como una mula. Cállate, Gioconda, cállate te decían los tantos que se callaron, los que el miedo calló, los que temen hablarte por teléfono y te tratan como si estuvieras enferma y fueras contagiosa porque el miedo se les comió la lengua, les puso el corazón en el congelador. Hay que comprenderlos, pero te preguntas como es posible que acepten, que doblen la rodilla, que escondan quienes son. Pero es duro el exilio, hay que admitirlo. De pronto te ves despojada, desnuda, como recién nacida en otra vida, una recién nacida ya con arrugas, ya con la vida casi cumplida buscando casa, comprando cama, habitando barrios que no conocías, calles cuyos nombres vas aprendiendo a conocer poco a poco, Cava Alta, Cava Baja, Alcalá, Felipe IV, el bus número tres te deja en el Círculo de Bellas Artes y de allí caminando bajas por Alcalá por el Paseo del Prado, te topás con Neptuno en su fuente, su efigie sobre el agua con el tridente y los parques y la avenida de grandes árboles y te vas caminando a la Real Academia Española donde en nombre del lenguaje, en desafío a la desaparición de tu academia que decretaron los tiranos de allá, los académicos de aquí, solemnes pero cercanos te han amparado, te dan ganas de llorar cuando llegas y te acogen y te sonríen; Madrid se ha convertido en tu sonrisa mañanera, en la ciudad donde te entienden, donde tu idioma es el idioma de todos y el río donde no tenés miedo de ahogarte, sílabas, palabras que sabes, aquí podés ser la misma que eras, te reconocen, te amparan, tenés hermana y sobrinas y amigos del oficio, y buses cuyas rutas conocés, nunca pensaste verdad Gioconda, cuando eras adolescente en Santa Isabel, en el internado lúgubre pero nutricio, que aquí darían tus huesos. Pensás en el destino, en el sino que te hace despertar en anchas avenidas arboladas, con la mirada anegada de calles hermosas y parques y la belleza de una antigua historia, la madre patria, la ciudad y los que llegaron siglos atrás en carabelas y con arcabuces a instalarse en tu tierra, ahora recibiéndote cuando te expulsan, dándote ciudadanía, los derechos perdidos, las vueltas que da la vida como volver en un largo viaje circular al principio y aquí estás, despojada pero abrazada, limpia tu frente, agradecido tu corazón, volviendo a empezar, como en un juego donde te trasplantan ya casi llegando al fin del tablero, a la cuadrícula de salida de la juventud, de nuevo a la ruta del aprendizaje, de la invención del ser y aquí estás esta mañana primaveral con tus palabras diciendo que sí, que no hay huracán que te arranque lo que has sido, que alzarás las velas de navío de tu cuerpo y te lanzarás de nuevo al mar no importa si el agua te da en el rostro, no importa si pasarás frío o calor, si se te caerán las hojas en invierno porque estás plantada como especie sin peligro de extinción, enraizándote de nuevo para seguir, seguir, seguir y seguir creyendo y siendo quien sos sin arredrarte, sin rendirte, recta la espalda; venga la vida que empieza, que venga y me encuentre plantada, reverdeciendo.

 

POEMAS

Abandonados

Tocamos la noche con las manos

escurriéndonos la oscuridad entre los dedos,

sobándola como la piel de una oveja negra.

Nos hemos abandonado al desamor,

al desgano de vivir colectando horas en el vacío,

en los días que se dejan pasar y se vuelven a repetir,

intrascendentes,

sin huellas, ni sol, ni explosiones radiantes de claridad.

Nos hemos abandonado dolorosamente a la soledad,

sintiendo la necesidad del amor por debajo de las uñas,

el hueco de un sacabocados en el pecho,

el recuerdo y el ruido como dentro de un caracol

que ha vivido ya demasiado en una pecera de ciudad

y apenas si lleva el eco del mar en su laberinto de concha.

¿Cómo volver a recapturar el tiempo?

¿Interponerle el cuerpo fuerte del deseo y la angustia,

hacerlo retroceder acobardado

por nuestra inquebrantable decisión?

Pero… quién sabe si podremos recapturar el momento

que perdimos.

Nadie puede predecir el pasado

cuando ya quizás no somos los mismos,

cuando ya quizás hemos olvidado

el nombre de la calle

donde

alguna vez

pudimos

encontrarnos.

Claro que no somos una pompa fúnebre

Claro que no somos una pompa fúnebre,

a pesar de todas las lágrimas tragadas

estamos con la alegría de construir lo nuevo

y gozamos del día, de la noche

y hasta del cansancio

y recogemos risa en el viento alto.

Usamos el derecho a la alegría,

a encontrar el amor

en la tierra lejana

y sentirnos dichosos

por haber hallado compañero

y compartir el pan, el dolor y la cama.

Aunque nacimos para ser felices

nos vemos rodeados de tristeza y vainas,

de muertes y escondites forzados.

Huyendo como prófugos

vemos como nos nacen arrugas en la frente

y nos volvemos serios,

pero siempre por siempre

nos persigue la risa

amarrada también a los talones

y sabemos tirarnos una buena carcajada

y ser felices en la noche más honda y más cerrada

porque estamos construidos de una gran esperanza,

de un gran optimismo que nos lleva alcanzados

y andamos la victoria colgándonos del cuello,

sonando su cencerro cada vez más sonoro

y sabemos que nada puede pasar que nos detenga

porque somos semillas

y habitación de una sonrisa íntima

que explotará

ya pronto

en las caras

de todos.

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En primera persona

Entrevista a Luis Zueco, escritor e historiador

Por Mar Blanco Larrosa

 “Creo que ese es uno de los momentos más felices para un novelista, cuando descubre que tiene una idea que sabe que será una novela.”

Luis Zueco Revista Imán 34

Hay autores que escriben sobre el pasado y otros que, como Luis Zueco, parecen haberlo habitado. El escritor aragonés se ha consolidado como una de las voces más sólidas y exitosas de la narrativa histórica contemporánea.

Cicerón definió la historia como “testigo de los tiempos y vida de la memoria”. En esa premisa se condensa su labor: no solo estudia el pasado, sino que lo rescata con pulso de novelista, transformándolo en una aventura que late con premura de presente.

Zueco entiende que el patrimonio aragonés no es un museo de piedra, sino un organismo vivo que custodia secretos universales. Desde la silueta de los castillos hasta sus calles mudéjares, convierte su geografía en un escenario donde historia e identidad se entrelazan. Hoy, en las páginas de la Revista Imán, nos adentramos en su taller creativo para descubrir cómo se construye una senda, entre el rigor del historiador y la intuición del narrador, que devuelve la voz a existencias y espacios que parecían condenados al silencio.

M. Luis, eres historiador y experto en castillos. ¿Cómo influye esa visión en la estructura de tus novelas?

 

L. Supongo que influye más de lo que parece. Como historiador —y como alguien que ha pasado media vida leyendo muros, torres y ruinas— tiendo a pensar las novelas como construcciones, no solo como relatos. Los cimientos son el contexto histórico. Antes de escribir una sola escena necesito saber qué sostiene el mundo: mentalidades, ambiciones, miedos, poderes reales y ocultos. Si eso está bien asentado, la historia aguanta incluso cuando la sacudes.

La estructura suele ser concéntrica, como una fortaleza: capas que se van cerrando. Empiezo por lo visible —el conflicto aparente— y poco a poco el lector entra en patios interiores más íntimos, donde están los secretos verdaderos.

Los personajes son estancias. Algunos están a plena luz; otros permanecen cerrados durante capítulos enteros. Me gusta que el lector no acceda a todo de inmediato, igual que no entras en la torre del homenaje el primer día.

Y, muy importante, los silencios. En los castillos, lo que no está dicho —una puerta tapiada, una escalera que no lleva a ningún sitio— suele ser tan elocuente como lo visible. En mis novelas pasa lo mismo: lo que se calla, lo que se intuye, lo que queda fuera de plano.

Me interesa cómo resisten los personajes, cómo se defienden, qué muros levantan… y qué ocurre cuando esos muros empiezan a resquebrajarse.

Al final, escribo como miro un castillo: preguntándome quién lo construyó, contra qué tenía miedo… y qué precio pagó por sentirse a salvo.

 

M. En la novela histórica, el equilibrio entre el dato y la ficción es sagrado. ¿Cómo decides cuándo debe ceder la historia oficial ante la necesidad narrativa? ¿Es la novela histórica, en el fondo, un acto de salvaguarda de nuestra memoria bibliográfica?

L. Es sagrado, sí… pero no es rígido. Yo lo entiendo más como un equilibrio vivo, no como una balanza inmóvil.

Para mí, la historia oficial marca límites. Es el perímetro del castillo. Dentro de ese recinto, la novela puede moverse con libertad; fuera, ya no estamos escribiendo novela histórica, sino otra cosa. La clave está en saber qué muros no se pueden tocar y cuáles son simples añadidos posteriores.

La historia está llena de huecos, de cartas perdidas, de motivaciones que nadie anotó. La novela imagina dentro de esas sombras. Y a veces un diálogo inventado explica mejor una época que una página de archivo. Si ese diálogo no contradice lo que sabemos, sino que lo hace comprensible.

En ese sentido, sí: creo que la novela histórica es un acto de salvaguarda, pero no de la memoria “bibliográfica” en el sentido académico, sino de algo más frágil y más humano:la memoria vivida.

La novela muestra los sentimientos de las gentes de otra época. Y eso importa mucho más de lo que parece, porque las sociedades no se recuerdan solo por datos, sino por relatos. Cuando una época deja de contarse, deja de entenderse; y cuando deja de entenderse, se vuelve fácil deformarla o usarla como arma.

Por eso el novelista histórico tiene una responsabilidad extraña: no la de enseñar historia, sino la de impedir que se vuelva ajena.

Si al cerrar el libro el lector siente que ese pasado ya no es un decorado, sino un lugar conocido, un lugar del que procede —con sus miedos, sus contradicciones, sus zonas oscuras—, entonces la ficción ha logrado mantener viva a la historia.

 

M. Con frecuencia tus tramas suelen girar en torno a un hito (un libro, un tablero de ajedrez, un monasterio). ¿Qué llega primero: el objeto histórico o la trama humana que lo rodea?

 

L. Más que el objeto, lo que interesa es la idea que concentra. Yo parto de una idea, o una pregunta. ¿Por qué en un juego medieval, la figura más poderosa es una mujer? ¿Cómo funcionaba realmente un monasterio medieval? ¿Cuándo han sido los libros más importantes en la historia? Y a partir de ahí desarrollo una novela. Nunca decidió una época o un personaje, es la idea la que manda y me dice en qué época puedo moverme sin forzar nada. Fija también el espacio: un monasterio impone reglas, silencios, jerarquías; un tablero de ajedrez convierte cualquier sala en un campo de batalla simbólico. Y, sobre todo, fija el conflicto. Alguien encargó ese libro, alguien lo custodió, alguien lo temió, alguien quiso destruirlo. Entonces aparece la trama humana, casi inevitablemente. Los personajes no “rodean” al objeto: quedan atrapados en su órbita. El objeto actúa como un imán moral.

Dicho esto, hay un punto —muy temprano— en el que el proceso se invierte. En cuanto el primer personaje cobra voz, el objeto deja de ser el centro y pasa a ser el catalizador. Por ejemplo, mi última novela se centra en el libro de los Caprichos; ese es el objeto. Pero Francisco de Goya es el personaje.

Así que la respuesta corta sería: primero llega el objeto, pero solo sobrevive si despierta una herida humana. Si no hay alguien dispuesto a perderlo todo por ese libro, ese tablero o ese monasterio, entonces no es un hito narrativo.

M. Cuéntanos como es esa evolución desde tus primeras novelas hasta convertirte en un superventas…

 

L. Ha sido lento, la evolución no fue subir una escalera… fue más bien una dura escalada por una pared vertical, en la que también ha habido varios saltos.

Mi primera novela es de 2011 y hasta mi cuarta novela publicada, El Castillo en 2015, no empiezo a destacar. En esas primeras obras estoy experimentando, son muy distintas unas de otras. Fueron necesarias para encontrarme a mí mismo y para encontrar a mis lectores. Aprendí la importancia del ritmo, a confiar en la inteligencia del lector, a ser más ambicioso. El suspense, la estructura clara, los giros… no son trucos, son herramientas narrativas tan antiguas como Homero. Cuando las integras sin traicionar tu voz, el libro se abre a más gente sin perder profundidad.

Hasta 2020 hubo tres novelas más y entonces publiqué en plena pandemia El Mercader de libros y eso fue un segundo salto. Creo que fue una consecuencia de varios aspectos alineándose: constancia, una voz reconocible, lectores que recomiendan de boca en boca…

Sin dejar de avanzar en cada novela, luego hay otro salto relevante en 2023 con El tablero de la reina y en 2026 con El juicio, que ha supuesto un gran hito para mí porque es una idea que llevaba muchos años trabajando y que siempre estuve convencido de que cuando se publicara podría gustar mucho.

 

M. Se dice que estamos viviendo una edad de oro de la novela histórica en España. ¿Crees que este auge responde a una necesidad del lector actual de buscar respuestas en el pasado ante la incertidumbre del presente?

 

L. En épocas de incertidumbre, el ser humano siempre mira atrás. No por nostalgia ingenua, sino por necesidad de orientación. El pasado no nos dice qué va a pasar, pero sí qué ya ha sucedido cuando el mundo parecía romperse… y cómo se sobrevivió a ello. Y esto es muy importante.

La novela histórica vive un auge porque ofrece algo que hoy escasea: profundidad temporal. Frente a un presente acelerado, fragmentario y saturado de ruido, estas novelas proponen otra velocidad, otro marco. Le recuerdan al lector que el miedo, la violencia, la desigualdad, la pérdida de certezas… no son anomalías de nuestro tiempo, sino constantes humanas.

La guerra, sí la guerra; es desgraciadamente nuestro estado habitual. Nunca hemos tenido un periodo de paz tan grande en nuestro país como el actual. Hay que saberlo, para valorarlo y defenderlo. La paz es un logro, uno de los mayores que existe. Ha sido extremadamente difícil de conseguir, no lo olvidemos.

En España, además, hay un factor añadido:tenemos un pasado densísimo y mal digerido.
Durante mucho tiempo nuestra historia se contó de forma parcial, ideológica o directamente silenciada. La novela histórica —cuando está bien hecha— ha servido para reabrir preguntas sin el tono dogmático del ensayo ni la rigidez del manual. Permite acercarse a zonas incómodas sin exigir adhesión, solo empatía.

El lector actual quiere entender de dónde vienen ciertas fracturas, ciertos miedos colectivos, ciertas obsesiones. Y la ficción histórica tiene una ventaja enorme: puede explicar sin pontificar, emocionar sin simplificar.

Además, hay algo muy humano en este regreso al pasado:
cuando el futuro se vuelve borroso, necesitamos raíces narrativas. Historias que nos digan: otros estuvieron aquí antes, con menos herramientas, con más sombras… y aun así siguieron adelante. La historia da esperanza y esto es algo que se dice poco.

Eso no convierte a la novela histórica en un refugio escapista. Al contrario: es un género profundamente político en el sentido noble del término, porque nos obliga a preguntarnos qué hemos heredado y qué estamos repitiendo.

Así que sí, estamos viviendo una edad de oro. Pero no porque el pasado sea más atractivo que antes, sino porque el presente ha dejado de ofrecernos certezas, y la literatura —como siempre— acude al rescate.

M. Como autor aragonés, ¿qué peso tiene el patrimonio de nuestra tierra en tu imaginario? ¿Sientes que Aragón es todavía una cantera de historias por explotar para la literatura nacional?

L. Mis amigos de fuera de Aragón dicen que mucho, mi editora sabe que pase lo que pase y se ambiente donde se ambiente en mis novelas siempre aparecerá Zaragoza.

Aragón es una tierra acostumbrada a vivir entre fronteras —geográficas, políticas, ideológicas— y eso marca. Aquí la épica nunca fue del todo triunfal, y la derrota nunca fue del todo silenciosa. Hay una conciencia muy arraigada de lo que se perdió, de lo que resistió y de lo que se transformó.

Nuestro patrimonio —castillos, monasterios, ciudades que fueron capitales y luego quedaron al margen— enseña algo fundamental para un narrador: la historia no siempre avanza en línea recta ni premia a los que más gritan. A veces simplemente se desplaza.

¿Es Aragón una cantera de historias? Sin duda. Y diría más: es una cantera todavía poco explotada en profundidad. Aragón es un cruce de culturas, de leyes singulares, de pactos incómodos y equilibrios frágiles. El Reino, la Corona, el mudéjar, los caminos comerciales, las tensiones internas, Goya, Buñuel…todo eso da para mucho más que un decorado medieval.

 

La literatura vive de conflictos humanos complejos, y ahí Aragón es riquísimo. Nuestra tierra no solo tiene historias por contar, sino historias que el lector actual necesita escuchar.

 

M. La revista Imán es, también, un espacio de reflexión literaria. ¿Cómo resumirías el panorama literario actual, en España, goza de buena salud? ¿Cuáles serían tus pautas y criterios a la hora de enfrentarse a la página en blanco?

 

L. Diría que el panorama literario español goza de buena salud, aunque es una salud inquieta, incluso contradictoria. Hay una producción enorme, voces muy distintas y un lector muy diverso. Nunca se ha publicado tanto ni con tanta libertad formal. Eso es una buena noticia.

La otra cara es el ruido. Vivimos un momento en el que cuesta distinguir lo que perdura de lo que simplemente circula rápido. El mercado es veloz, a veces impaciente, y eso puede generar la falsa sensación de que todo es efímero. Pero, si uno rasca un poco, encuentra novelas muy sólidas, autores jóvenes con una ambición real y una tradición literaria que sigue dialogando consigo misma.

No pienso que escaseen lectores; pero sí creo que faltan dos cosas: la atención de los medios de comunicación masivos y de las instituciones; y espacios y tiempo de atención. Y ahí la literatura, paradójicamente, sigue resistiendo. El libro aún exige tiempo, silencio y compromiso. Eso lo convierte en un objeto casi subversivo hoy en día.

En resumen: sí, la literatura española está viva. No perfecta, no cómoda, pero viva. Y mientras haya escritores dispuestos a enfrentarse a la página en blanco con más dudas que certezas —y lectores dispuestos a acompañarlos—, esa salud, con todas sus grietas, seguirá sosteniéndose.

 

En cuanto a mis pautas frente a la página en blanco, son sencillas, aunque no siempre fáciles de cumplir. Nunca empiezo por la historia, sino por la pregunta. Si no hay una pregunta que me incomode, la página se nota muerta desde el principio. La siguiente es aceptar la reescritura como parte del oficio. La primera versión nunca es una novela; es el material con el que se construye.

Además, yo estructuro y guionizo la novela antes de empezar, así que en realidad no sufro ante la página en blanco y soy consciente de que la corregiré mil veces. Así que lo importante es escribir y que la historia avance, ya habrá tiempo de releer y corregir.

Yo corrijo y reescribo hasta tal punto que se convierte en una tarea tediosa, casi en una batalla.

M. Si pudieras viajar en el tiempo para presenciar un solo evento histórico de los que has descrito en tus libros, pero solo como observador silencioso, ¿Cuál elegirías y por qué?

L. Si tengo que concretar, sería una escena que he rozado varias veces en mis libros: una noche cualquiera, cuando el mundo exterior parece lejano, y un escribano duda antes de copiar un párrafo incómodo. No sabemos su nombre. No sabremos nunca qué pensó exactamente. Pero de esa duda depende lo que siglos después creemos saber.

Porque los grandes eventos los conocemos —más o menos—. Lo que no conocemos es el temblor humano que los precede: el miedo, la prudencia, la obediencia o el pequeño acto de rebeldía que cambia una línea… y con ella el relato entero.

Como observador silencioso no querría ver cómo cae una ciudad, sino cómo alguien decide mirar hacia otro lado y no lo impide. No querría asistir al estallido, sino al momento previo en que todavía era posible hacer otra cosa.

Ahí está, para mí, el verdadero corazón de la historia:no en lo que ocurrió, sino en lo que estuvo a punto de ocurrir y no ocurrió nunca.

Y eso, precisamente, es lo que la novela intenta escuchar.

 

M. ¿Qué puede esperar quien sigue la trayectoria de Luis Zueco en sus próximos proyectos?

L- La realidad es que tengo muchos proyectos ya empezados, lo que siempre ando escaso es de tiempo para todos ellos, así que algunos se aplazarán o incluso quizá nunca se terminen.

Son proyectos diversos, algunos arriesgados, otros muy consecuentes con mi trayectoria hasta ahora. La realidad es que ni yo mismo sé cuáles de ellos serán la próxima novela.

Lo sé en un momento dado, en que lo veo claro. Es como una noche estrellada donde no distingues las costelaciones y de pronto encuentras una y ya no puedes quitar la vista de ella, por muchas otras estrellas brillantes que haya a su alrededor.

Creo que ese es uno de los momentos más felices para un novelista, cuando descubre que tiene una idea que sabe que será una novela. Ese inicio, ese primer momento, es como un Big-bang que va a crear un universo nuevo. Maravilloso e irrepetible.

 

Al terminar nuestra charla, resuena una idea que define no solo su método, sino su compromiso con el lector: Conocer el pasado es la única manera de imaginar el futuro. Luis Zueco se despide recordándonos que los muros que hoy admiramos y los libros que hoy sostenemos son, en realidad, los cimientos de lo que está por venir. Mientras sigan existiendo narradores capaces de escuchar el latido de la piedra, la memoria seguirá siendo, como quería Cicerón, una maestra siempre viva.

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Laberintos Literarios

[“DINÁMICA DE UN CUERPO SIN VIDA” SIN ETERNO RETORNO]

Blanca Morel Revista Imán 34

Blanca Morel (1970, Madrid) explora las posibilidades del poema en otros lenguajes creativos más allá de la escritura a través de su perfopoesía. Es licenciada en C.C. de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con una maestría en Literatura Comparada y Crítica Cultural por la Universitat de València. Imparte talleres de creación poética y narrativa en la Red de Bibliotecas del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid, así como en distintos espacios culturales. Ha participado en festivales de poesía nacionales e internacionales. Sus poemas aparecen en diversas antologías, la última publicada en 2022 lleva por título [Ex]centricidad. 11 poetas que abren camino en la poesía española contemporánea (1959-1986) (Ed. Celya). Ha publicado un libro de relatos titulado Misión secreta (Ed. Malbec, 2019); en poesía sus títulos publicados son: Bóveda (2008, Ed. Amargord), Pájaro sangre (2016, Ed. Baile del Sol), Pan impuro (2017, Ed. Ruleta Rusa), La ladrona (2018, Ed. Kokapeli), No hay domingo al oeste de Omaha (2019, Ed. Tigres de Papel), Polvo (2023, Ed. Eolas), la antología poética Hoja santa (2024, Ed. Nautilus) y suma noche (2025, Godall Ediciones). Es integrante de la Asociación Feminista de Mujeres Poetas “Genialogías” dedicada a la difusión de la poesía escrita por mujeres.


De una posible traducción no literal de Leopoldo María Panero a un título de Lewis Carrol.

 

Porque el hecho de cesar es la constatación de que hubo movilidad[1]. Movernos por el mundo indica que hay un espacio y por lo tanto una distancia que recorrer. La distancia es una expresión del espacio. Si observamos hacia dónde nos lleva la tecnología vemos su relación con la distancia. La invención de la rueda nos dio la posibilidad de recorrer más distancia en menos tiempo y desde entonces la tecnología persigue alcanzar la distancia 0, aunque sea fantasmáticamente, por ejemplo al chatear con alguien que se encuentra al otro lado del mundo. La tecnología pretende la supresión de las distancias. Los avances médicos posibilitan que las personas recorran más distancia en el mundo, o lo que es lo mismo, que vivan más años. Paradójicamente reducir distancias tiene que ver con recorrer más distancia. Y en este punto echamos de menos nombrar un término que reclama su aparición: el tiempo.

Nietzsche tuvo la visión insoportable (sensualmente consciente del abismo como era) del eterno retorno. El eterno retorno que anula la distancia entre lo que soy y lo que soy, pues todo es una vuelta hasta completar el círculo una y otra vez por toda la eternidad. Y si alguien vive en un piso compartido y es imposible encontrar un solo plato sin restos de comida, eso va a volver; va a volver eso y va a volver todo lo que hubo antes y después. Con este volver volvemos a la rueda, que ya invoca ese eterno retorno de lo recorrido, de la distancia que hemos transitado en vida, y a medida que la rueda avanza (su perímetro coincide con la distancia recorrida), en el lugar en que se realiza una vuelta completa retorna lo que ya fue, y así de nuevo nos encontramos sin platos limpios. En la máquina ideada por Morel en la novela de Bioy Casares, los personajes de la isla reviven la parte más feliz de su vida en un ritornello infinito. En la película “El día de la marmota” se ejemplifica el eterno retorno pero con una variante, el protagonista recuerda que “eso” ya ha sido vivido, es por esto que las acciones pueden ser modificadas, porque alguien sabe lo que sucede, sin embargo, en el eterno retorno no puede haber recuerdos. Si existiera el eterno retorno la vida no podría tener principio, pero tiene, hay un principio y una distancia recorrida a partir de ese punto inicial, y es porque está acotada y deviene que podría repetirse; deviene nuestra vida, y es esa y no otra. El devenir es un proceso en el tiempo y el espacio, es algo que sucede en la transformación del ser en el mundo. En el devenir se recorre una distancia, interior o exterior, y la distancia acotada en nosotros es nuestra vida, una vida que comienza y termina. Y si hay un comienzo o un principio este no puede repetirse eternamente.  Pero si la vida fuera eternamente repetida, es decir, si no hubiera “principio” sino que antes de lo que consideramos “principio” existieron otras causas y efectos previos sin fin, tampoco podría producirse el eterno retorno ya que la vuelta nunca llegaría a completarse porque la rueda sería una línea recta por toda la eternidad, nunca se cerraría el círculo, el propio camino recorrido seguiría por siempre. La expresión “eterno retorno” es un oxímoron. Sabemos que en el universo las líneas tienden a curvarse, de lo que deducimos, que la eternidad no es factible en un universo curvo porque la eternidad no se pliega sobre sí misma como un uróboro (aunque esta serpiente simbolice justo esto, el eterno retornar de las cosas). La serpiente nunca alcanza su cola a no ser que el uróboro abarque todo el universo. Y esto debe ser así porque si no abarcase todo el universo sino solo una parte del todo y el todo fuera finito, el ciclo incesante del uróboro llegaría a su fin por estar contenido en lo superior.

(1) Esto lo refutamos con unos versos del Mūlamadhyamakakārikā de Nāgārjuna: “Lo que se ha movido no se mueve, ni por tanto se mueve lo que no se ha movido.
Ni siquiera, aparte de lo que se ha movido y de lo que no se ha movido, se mueve lo que se está moviendo.”

Volvemos a una frase del inicio: “La tecnología pretende la supresión de las distancias.” Y desde esta afirmación dirijámonos a un agujero negro[2]. En este lugar el espacio se curva tanto por la insoportable densidad que genera una estrella, y su atracción sobre sí es tan grande que la distancia es anulada. Reiteramos que el eterno retorno es imposible en un universo curvo porque la eternidad no se pliega sobre sí misma fagocitándose ya que en ese caso dejaría de ser eterna. Donde hay eternidad no puede haber retorno. El uróboro es una finitud infinita, algo finito que se vuelve infinito está supeditado a la finitud.

The dinamics of a parti-cle o La dinámica de una partícula, es el título traducido (per-vertido) por L. M. Panero de uno de los textos de Lewis Carroll recogidos en el libro “Matemática demente”. Dice Panero que se trata de una traducción literal y por ello inexacta, no debido a su literalidad sino por cuanto la partícula se halla, en el original, partida por un guion: parti-cle, dando lugar a dos palabras, la palabra inglesa party –a la que puede hacer referencia «parti»–, viene del francés partir, dividir; y cle, que puede aludir bien a clay, con el significado de cuerpo sin vida, o a clé –clave–. Las traducciones posibles para el traductor serían dos: «la dinámica de una partícula muerta» o bien «la clave del fragmento», más improbable por el sentido del texto. Tras depurar la traducción y tomando el término clay, L.M. Panero considera que la mejor traducción es: Dinámica de un cuerpo sin vida

La tecnología nos ha llevado a aproximarnos hasta la madriguera del conejo o agujero negro. Imaginemos que de un lado del horizonte de sucesos hay un cuerpo sin vida, sus partículas han cesado; del otro lado, dentro del agujero negro nos preguntamos, en el caso de poder hacerlo: ¿hay o no hay distancia? ¿hay o no hay tiempo? ¿hay o no hay cuerpo? El cuerpo muerto ha sido llevado con una tecnología del futuro hasta ese lugar para que retorne a la vida, es la primera vez que se intenta algo así. No sabemos el resultado todavía, es una prueba, un tanteo. El agujero negro es el altar ante el que alguien reza pidiendo el retorno de un ser que fue amado y que ahora es tan solo dinámica de un cuerpo sin vida. Sabemos que el agujero negro afecta al ser como una imposibilidad. En la imposibilidad aberrante del no espacio y del no tiempo, en el lugar en el que la luz es oscuridad alguien espera un suceso (¿el eterno retorno, acaso?). Pensamos, por qué no, que el espacio sin tiempo es espacio muerto, inmóvil y el tiempo sin espacio, Dios. Imaginemos algo ahora, en este agujero negro, Dios está siendo destilado. Esto es una modificación de la aseveración nietzscheana “Dios ha muerto” que no hay que interpretarla simbólicamente como caída de los valores caducos cristianos de Occidente, pues tal como señala Heidegger en su interpretación sobre Nietzsche, la muerte de Dios es absoluta, es decir, Dios ha muerto por toda la eternidad. Bien, cambiemos el Dios muerto por el Dios en proceso de destilación. Por otro lado, en el horizonte de sucesos, la tecnología imparable desea seguir avanzando para precipitarse al interior del agujero negro y que el tiempo y el espacio o su ausencia aberrante lo engullan todo o todo lo rediman. Pero ¿de qué tiene que redimirnos la tecnología?, ¿por qué ese afán?, ¿a dónde hay que llegar? En este punto no podemos dejar de ver el Ángel de la historia de Walter Benjamin. En cuando al hombre muerto, ¿qué va a ser de él en esta apoteosis tecnológica? ¿Retornará a la vida? ¿Y si en la madriguera del conejo se precipitara todo el universo, si todo fuera engullido dentro, los seres vivos, los planetas, las galaxias, y luego volviera a repetirse lo mismo por toda la eternidad, porque ya no existe principio, se ha borrado o nunca hubo y la eternidad ha tomado forma de uróboro y Dios no existe todavía sino que está siendo destilado en el agujero en el que reina el caos, y cuando todo lo que existe caiga en él, el conejo blanco llegará puntual una y otra vez destilado a un nuevo retorno y retornará al otro lado, saldrá de la madriguera del tiempo sin espacio entre los retornos y…

El pensamiento trágico de Nietzsche se evidencia en la imposibilidad de escapatoria de este mito relatado a la manera griega de ritornello incesante. El mito de Sísifo no nos pasa desapercibido en el mito del eterno retorno, aunque Sísifo no carga una y otra vez la misma piedra montaña arriba. Podría pensarse que llegado el momento las piedras se acabarían y todo volvería a recomenzar de manera idéntica porque el mundo ya no ofrecería más piedras y todas las posibilidades iniciales se habrían agotado. Pero en un mundo que deviene continuamente, las transformaciones podrían ser infinitas y esas piedras jamás tendrían fin, sino que se regenerarían, a lo largo de millones de años como un río heraclitiano de piedras. Sísifo nunca cargaría las mismas piedras, aunque las levantara por segunda vez porque ya son otras y tal como otro es Sísifo también la montaña. Lo que deviene es único, no importa que se repita una vez o siempre, no hay diferencia entre uno e infinito, lo que deviene es único en su transformación y resultado, y si el resultado es infinito devenir incesante, la repetición hace que todas las vidas que retornan sean únicas, lo que queremos decir es que la sucesión que se repite modifica el original y no es lo mismo la vida 1 que la vida 10001 aunque suceda lo mismo en las dos y sean exactamente iguales porque para el Observador que ve “esto” desde fuera, el devenir sería la sucesión infinita de las vidas y no cada vida individual. La vida devenida clon no es la vida 1, es el clon 1, 2, 3…∞ de esa vida. Pero si no hay observador externo da igual una vida que “esa” vida repetida mil veces, y una vida y todas coinciden dentro del mito. Lo que quiere contar Nietzsche es que Zaratustra ha conseguido de alguna manera escapar del mito, se ha liberado al darse cuenta (anagnórisis) de lo que se cuece en el universo. El problema para mantener en pie el mito del incesante retorno es que no puede haber nadie que lo contemple desde fuera, ni ser vivo ni dios, nada puede quedar fuera de su devenir ya que todas las posibilidades deben estar incluidas en su interior para que el universo recomience. Por eso hay que matar a Dios por toda la eternidad, para no dejar testigos.

(2) O madriguera del conejo. Metáfora que nos resulta pertinente ya que alude al espacio (madriguera) y al tiempo (conejo). Como sabemos el conejo blanco de Alicia es portador de un reloj de bolsillo. En el primer capítulo de la novela aparece con su reloj exclamando: “¡Ay Dios! ¡Ay, Dios! ¡Voy a llegar tarde! En la película de Walt Disney en una escena original se nos muestra al conejo de nuevo apresurado haciendo acto de presencia en la fiesta del té del Sombrerero Loco, la Liebre de marzo y el Lirón. El Sombrerero rompe su reloj y el conejo apenado dice que se trataba de un regalo de No cumpleaños. Interesante que lo que celebra el portador del tiempo sea no cumplir años, es decir, la atemporalidad del Tiempo.

Epílogo usurpado[3]

(3) Lewis Carroll, “Una oscura leyenda” en Matemática demente, edición y traducción de Leopoldo Mª Panero, Tusquets, cuarta edición, 1982, pp. 214-215

“Entonces la Dama les habló de esta manera:

«Aquí estoy y aquí vivo
sólo de mi espera, hasta que
llegue el tiempo en que Otra
dama en este mismo lugar
que lleve mi mismo nombre
y tenga el mismo semblante (aunque mi nombre
nunca se sabrá, mis iniciales sí se mostrarán),
sea en pie fotografiada–
y a la vista estén la cabeza y los pies–
ese día mi rostro ha de borrarse
pero nunca volverás a afligir.»

En ese momento el dicho Matthew Dixon le espetó: «Por qué sostienes esa antorcha», a lo que ella replicó: «Las velas dan luz»; pero nadie la comprendió.

Después de lo cual se escuchó una voz ínfima en lo alto:

«En una Celda de un Castillo Erróneo,
hace mucho, mucho tiempo,
fui encerrado –joven y avispado–
¡ay de mí, ay de mí, ay desdichado!
Para de cuerpo entero retratarla
no tuve nunca la maña
Tempore (así una y otra vez le dije)
¡Practerito!» 

(Este último estribillo nadie osó corearlo, a la vista de que el latín no era su lengua preferida)

«Fue ella inflexible-oh fue cruel-
hace tanto, tanto tiempo,
Me hizo aquí padecer hambre-ni siquiera
de comer me dio un papel!
¡no, creedme, ni un papel!
De zona oscura pueda yo huir
Pueda arrebatarle mi último penique-
vamos muchachos, jugar limpio es una alhaja,
dejadme, queridos, que me vaya!»”

Asesinato en las afueras

José Antonio Prades Revista imán 34

José Antonio Prades (Zaragoza, 1961) ha publicado ocho novelas, varios libros de relatos, dos poemarios y ensayos profesionales y literarios.  También publica reseñas y artículos de opinión. Ha recibido distinciones literarias en poesía y narrativa. Ha coordinado recitales y encuentros literarios, así como ha participado como jurado en certámenes de narrativa. También tiene experiencia en programas radiofónicos de cine y literatura.

Es graduado social, máster en dirección de empresas y máster en Literatura Española y Latinoamericana.  Ha desempeñado diferentes puestos de responsabilidad en Sostenibilidad, Recursos Humanos y Desarrollo directivo.  Igualmente ha formado parte de consejos rectores y juntas de gobierno de distintas instituciones, como por ejemplo la Institución Hispano-Británica de Enseñanza y la Cátedra UNIZAR Juan de Lanuza para la Innovación Pedagógica.

https://joseantonioprades.es/


Recibí la llamada justo cuando ya iba a salir de la comisaría. Miré la pantalla antes de contestar, quise rechazarla en principio, pero aquel 666 en el centro del número me atrapó y deslicé el dedo para responder. Una voz de mujer angustiada me lanzó esta frase:

—Están entrando y quieren matarme. Vengan rápido.

Y se cortó la comunicación.

En mi carrera de policía, he recibido llamadas de este tipo, algunas de paranoicos que sólo buscaban continuar su fobia de forma oficial, otras que resultaron falsas alarmas de un exceso de neurosis, casi siempre ansiedad, y las típicas de quien quería involucrar a otra persona en una situación que la mantuviera retenida durante algún tiempo. Una sola vez ocurrió que hubo causa suficiente para emitir ese grito desgarrado, lleno de miedo; llegué tarde; ella murió de una cuchillada.

Dudé unos segundos sobre si pasar el caso a mi compañera que se quedaba de guardia, pero un impulso me llevó a pedir información a la central sobre el lugar desde donde me habían llamado. Recibí la información de forma casi inmediata, fui a por el coche, coloqué la baliza y salí raudo hacia esa dirección, un lugar muy solitario en las afueras de la ciudad, un camino en donde existían varias casas vacías, alguna de ellas cobijo de traficantes.

Llegué en unos diez minutos.

La entrada de la casa estaba iluminada y se escuchaba una música en volumen alto, pero no vi movimiento de personas. Me olió mal. Llamé a mi compañera para pedirle refuerzos, que me enviara la patrulla. Mientras venían, seguí vigilando desde fuera para encontrar algún posible detalle que me diera datos de qué podía estar pasando. Mi posición estaba alejada unos cinco metros de las ventanas de la casa, una construcción pequeña, parecía cuadrada, de unos ocho metros de anchura por otros ocho de profundidad. No se apreciaban otras casas cerca, quizá a unos treinta metros o así, pero la noche era muy cerrada y no había luz artificial en el camino ni en las propias casas.

Se levantó un viento helador.

Escuché un gemido largo y…

—¡Auxilio! ¡¡Me desangro!!

El mismo impulso que me llevó a seguir la llamada me hizo lanzarme hacia la casa. Entré con todas las precauciones y encontré a una mujer tumbada boca abajo en el suelo, sin moverse, sobre un charco de su propia sangre que fluía de una herida en la espalda, provocada por un cuchillo de grandes dimensiones. Me acerqué hasta su cuello, coloqué mis dedos sobre su yugular y no sentí latidos.

Un fuerte ruido, como de alguien saltando por detrás, me obligó a replegarme y miré hacia allí. La patrulla tardaba. No podía dejar de comprobar qué pasaba allí atrás de la casa. Probablemente, quien asestó la puñalada estaría por allí rondando. Me dirigí con cuidado a esa zona con mi pistola sujeta por las dos manos y el cañón apuntando en el mismo sentido que mis ojos, lentamente y con giros bruscos. La casa estaba en orden. Revisé el baño, la cocina, el único dormitorio… salí al jardín trasero, y escuché un bisbiseo, quizá sonrisa, que pareció provocarme desde el otro lado del muro.

Ya llegaban mis compañeros y no me atreví a continuar el rastreo. Volví sobre mis pasos para recibirlos.

—Pero Mariano, ¿también te has dejado engañar por esta loca?

En el suelo del salón, no había nadie, no había sangre, olía a jazmín. 

+LOCUACIDAD VS. ELOCUENCIA

Sol Genafo Amselem Revista Imán 34

Sol Genafo Amselem, nacida en el seno de una familia judía sefardí en Madrid 1965. Licenciada en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid. Certificado de aptitud pedagógica. Máster en Comunicación y Relaciones Internacionales. Colaboradora en RNE, programa Idioma sin fronteras, con la sección de «Etimologías». También con Manuel Campo Vidal en su Escuela Superior de Comunicación y como correctora de textos. Durante muchos años y hasta la actualidad, profesora de Latín, Griego, Lengua y Literatura.


Sol Genafo Amselem


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Satis loquentiae, sapientiae parum , bastante locuacidad, pero poca sabiduría. Eran cualidades que le atribuía Salustio a Catilina.

En el siglo XVI, al poner los cimientos de un palacio en Roma, se descubrió, cerca de la Piazza Navona, un antiguo grupo escultórico que representaba a Menelao llevándose el cuerpo de Patroclo, el entrañable amigo de Aquiles. En esa época, se puso de moda en la ciudad pegar libelos en el pedestal de aquella estatua. La escultura estaba situada enfrente del taller de un sastre de nombre Pasquino, que era conocido por sus mordaces críticas. Es probable que el sastre Pasquino haya sido el iniciador de la costumbre al pegar allí sus escritos, que, desde entonces, tomaron su nombre. Con el desarrollo de la prensa en la época contemporánea, la palabra italiana pasquinata, tomada del nombre de Pasquino, y que llegó al español como pasquín, pasó a designar a los diarios sensacionalistas y, por lo general, calumniosos.

Esa locuacidad para escribir textos anónimos y alcanzar difusión bien podría ser el germen de los actuales bulos y noticias falsas que inundan, sobre todo, las RRSS. Es, en definitiva, el uso de un lugar público para contar algo con tinte populista y fines espurios. Es más fácil encontrar lectores/oyentes para alguien locuaz, de verbo ágil, léxico poco elaborado y sintaxis sencilla. Son receptores que manejan, como mucho, la extensión del whatsapp y nunca conocieron el lenguaje epistolar.

En cambio, no cabe aspirar a la elocuencia sin un conocimiento aquilatado de las técnicas propias de la oratoria, que ya fueron propuestas con todo acierto por nuestros clásicos grecolatinos. Hablamos de elocuencia, que es la capacidad de decir; no de la locuacidad, que es la facilidad para hablar. La elocuencia es imposible sin una práctica regular, disciplinada y convenientemente estructurada.

¿En qué medida podríamos formar profesionales (y sobre todo personas) con una competencia comunicativa que refuerce su credibilidad?

La enseñanza formal, sistemática y progresiva de la oratoria es la gran asignatura pendiente del sistema educativo español. Y es que habla mejor en público quien mejor lee en voz alta. Algo que se hace poco en la Enseñanza Secundaria, en gran parte por una inmanejable ratio de alumnos por aula. Es fundamental, cuando se habla en público, el dominio de la estructura y la forma del discurso, es decir, una expresión clara y gramaticalmente correcta. Tampoco se debe olvidar la argumentación ajustada al tema, a las personas a las que te diriges y a las circunstancias específicas. Todo esto se podría aprender a ejercitar desde temprana edad si los planes de enseñanza así lo contemplaran.

También es algo que se echa mucho de menos en el actual arco parlamentario y que acarrea muchos problemas a nivel social como el descreimiento de la población respecto de sus representantes políticos, la desconexión entre la calle y la Cámara Baja, el poco entendimiento entre ellos mismos cuando debaten y de los demás cuando los escuchamos. Por ello, al final solo trasciende el chascarrillo o las salidas de tono; o peor aun, los eslóganes baratos y pegadizos cuando están en campaña. Vamos, nada que ver con las intervenciones en el Parlamento, por ejemplo, de un Manuel Azaña.

Es urgente que se haga hincapié en este aspecto, pues la realidad nos demuestra que se entiende mejor al populista que emplea la locuacidad con mensajes directos, sencillos, (o más bien, simples) y a veces hasta con tremendos ripios, que al elocuente, formado y que hace uso de fuentes fidedignas. Esto es el mejor caldo de cultivo para los estafadores de la información.

La elocuencia requiere de un espacio y un interlocutor adecuado. Incluso cabe plantearse si la elocuencia está más en quien escucha que en quien habla. En cualquier caso, es perfectamente posible expresarse con corrección sin menoscabo de la claridad.

Expresarse con corrección, claridad, elegancia y adecuación son virtudes propuestas hace ya muchos siglos por Cicerón y Quintiliano. Pero ahora, no es solo por el puro deleite de las palabras bien dichas; es que nos va mucho en ello. Debemos conseguir que se entiendan los mensajes por muy complejos que parezcan y que se cuestionen, a su vez, aquellos no por obvios y sencillos, menos nocivos. El espíritu crítico ante tanta soflama, contradicciones, descalificaciones, mentiras manifiestas…se hace más indispensable que nunca.

Existen técnicas retóricas cuyo dominio debería acreditar todo orador u oradora responsable; y todos somos oradores en algún momento. Las nuevas tecnologías, cuya utilidad nadie discute, no son imprescindibles.

Tal como nos hace ver Platón en sus Diálogos, Sócrates persuadía a sus interlocutores con el uso idóneo de la palabra y, sobre todo, de la pregunta, y no necesitaba el apoyo de un ordenador, de un móvil o de la inteligencia artificial. Quien se expresa con la necesaria competencia se basta a sí mismo para cumplir con su tarea, y al contrario: la incompetencia retórica sigue siendo evidente por más que se desplieguen los medios tecnológicos más sofisticados.

Una historia bien contada puede ser mucho más persuasiva y sugerente que el entorno virtual más elaborado. Eso sí, tanto si el relato es verdadero como si se ha tergiversado adrede y es mezquino.

La inteligencia artificial puede darnos acceso a un universo ordenado de conocimiento, pero no puede observar la máxima de adecuación (aptum o decorum) para ajustarse personal e inmediatamente a las necesidades del receptor y a sus circunstancias, porque no tenemos constancia, por ahora, de que la IA sea empática ni se rija por criterios éticos. No olvidemos esto.

Aunque se le pueda encargar a ChatGPT que persuada a un interlocutor concreto en función de sus características, no tiene la capacidad de interpretar sus reacciones no verbales en tiempo real, como leemos en un estudio del Catedrático de Filología de la Universidad Internacional de La Rioja, Santiago López Navia. Así que, podemos estar seguros de que la inteligencia natural aún va en cabeza; luego, usémosla.

La inteligencia artificial tampoco parece capaz de emplear falacias (al menos las que exigen la necesaria perversión para su despliegue) ni detectarlas. Y quizá debamos añadir “afortunadamente”.

La capacidad de hablar, escribir e interpretar toda la (des)información que nos llega, con eficacia y solvencia será especialmente relevante en un mundo en el que la inteligencia artificial pueda adquirir un nivel de desarrollo aún por descubrir.

*Este artículo se publicó originalmente en el número 27 de la revista Archiletras (abril-junio 2025)

EL FUTURO DEL TEATRO

Esteban Villarocha Revista Imán

Esteban Villarrocha. Licenciado en Filosofía y Letras, agitador cultural e inconformista dediqué 10 años a la labor docente en diferentes Centros educativos de Aragón.

Fuí miembro de la Asociación Cultural CARACOLA que edito la ya desaparecida revista cultural: CARACOLA Zaragoza Ultramarina (1988-1992).

Fui profesor del CPA (1997-2000) de la asignatura de producción de espectáculos en vivo en el módulo de producción y realización audiovisual. He impartido cursos de Gestión Cultural (1996) para FOREM Aragón, he impartido cursos de animación y gestión cultural para Bibliotecarios y Bibliotecarias con el Gobierno de Aragón, he impartido Talleres literarios o de animación a la escritura en más de 100 centros educativos en campañas de animación a la lectura (1986-1993), he impartido cursos sobre Medios de Comunicación y Cultura para diferentes grupos de animadores socioculturales (1997).

Desde 1991 hasta 2025 trabajé en el Teatro Arbolé como Director Gerente de la Compañía y de la Sala, y dirijo la Editorial Arbolé, sus dos colecciones: Librititeros y Titirilibros con más de 58 títulos publicados.

Soy miembro de U.N.I.M.A. (Unión Internacional de la Marioneta) desde 1993. Pertenezco a ASSITEJ desde 1995 (Asociación internacional de teatro para la infancia y la juventud).

Colaboro con varias revistas Culturales españolas, ARTEZ, UBU. CRISIS y la revista de la Asociación de Autores de teatro A LAS PUERTAS DEL DRAMA. Colaboro habitualmente con Heraldo de Aragón.

Pertenezco desde su fundación en 1993 a la Coordinadora de Salas Alternativas que agrupa a 56 espacios privados de Teatro con programación regular y soy socio de honor de Teveo (Asociación de compañías de teatro para la infancia y la juventud)

He colaborado con muchas gentes del sector cultural sobre todo de teatro, artes plásticas y sector del libro. He participado como productor en 56 espectáculos con Teatro Arbolé y en 12 coproducciones teatrales con Factory Producciones, Teatro NASU, Compañía de Javier Aranda, Títeres sin Cabeza, El Gato Negro, Embocadura Teatro, Teatro Fronterizo, El Silbo Vulnerado y Kinser Producciones.


Actualmente, lo que más falta nos hace, es recuperar la confianza para poder encarar el futuro, para mejorar este presente que a casi nadie le gusta, por eso la pregunta que me hago es: ¿Cómo será ese futuro?

La sociedad parece haber escogido un camino equivocado, por eso prefiero caminar a la contra. El ser humano vive al revés, va en sentido contrario. El ser humano destruye el medio ambiente, se comporta como las bacterias, que matan a quien deben su vida. Ningún animal es tan violento con la naturaleza, perturba aquello a lo que debe su vida. Es decir, va al revés. ¿Cómo podemos escapar de esta vida al revés? Solamente podremos viviendo al revés.

En ese sentido me pregunto por el futuro que le espera a la actividad a la que he dedicado mi vida profesional: el Teatro, que más que vocación ha sido obsesión. ¿Qué será de la actividad que toma su nombre del lugar donde se realiza y que demanda para existir del encuentro físico en asamblea? El teatro siempre, hasta ahora, se ha definido como el arte de la reunión. A mi alrededor observo que tras la pandemia, algunos miran el teatro como un fósil vivo, una actividad en decadencia. Puede que tengan motivos para pensarlo.

En este mundo líquido y digital, el Teatro edificio, con la separación convencional entre escenario y platea, precisa para celebrarse que el público se desplace hasta el lugar y una vez allí permanezca silente, invisible en la oscuridad y no interactúe más allá de la risa o del aplauso, se ha perdido el derecho al pataleo. Hoy, el teatro es percibido como una práctica superviviente ante el avance avasallador de la trasformación digital que, sobre todo, ha cambiado la manera de mirar del espectador, que ya no necesita estar en la platea. El Teatro, tal como era concebido, precisa reunión, asamblea, compañía, presencia y tiempos compartidos; pero, tras la pandemia, se produjo una transformación que aceleró la forma de mirar y estar del espectador vinculada a la trasformación digital que la pandemia aceleró, impuso y acabó cambiando la manera de entender y recibir el hecho teatral.

Algunos pensamos que, tras la pandemia, el mundo dejó de ser un mundo ordenado de presencias disponibles, para dejarse leer desde una pantalla a través de la mediación técnica que cambia las formas de recepción de la narrativa. Asistimos a la transformación del ocio, vivimos un cambio en la forma de recibir la cultura y un cambio en los usos del tiempo de ocio. De la sociedad analógica a la sociedad digital, el mundo visto a través de las pantallas. Como espectadores lo digital ha cambiado nuestra forma de mirar vivir y gozar la cultura.

A mi alrededor veo cómo la mayoría no lee lo que se escribe. La inmensa mayoría escucha para olvidar inmediatamente lo escuchado, consumen para tirar. Así las cosas, observo que no nos contamos nada los unos a los otros, no nos contamos cómo hacer comunidad, cómo ser, oímos historias que nos informan sobre cómo y qué consumir, eso es todo. Nos dedicamos a tragar información y desinformación, y a publicitar impúdicamente nuestra vida, nuestros breves pensamientos, nuestras emociones, dolores y alegrías por las cuatro esquinas de Internet, por eso me pregunto: ¿Qué será del teatro?

El capitalismo consumista arrasa y, sobre todo, arrasa las ideas. Vivimos jalonados por los rituales del consumo. El ocio es un elemento para consumir y el ocio se consume al igual que las pasiones y el eros, aunque sabemos que la cultura no se consume, se goza.

 

El mundo que vivimos ha sido transformado por la poderosa, imparable e influyente revolución digital, que trata de convencer a millones de ciudadanos de la bondad de sus intenciones. Y, si atendemos a los resultados, parece que lo están consiguiendo. Pasamos pantallas constantemente, de una a otra a gran velocidad. ¿Dónde ha quedado el placer de la lectura tranquila sin prisas, pero sin pausas? El sosiego.

La pregunta es: ¿Cómo encontrar la salida de este laberinto existencial en el que nos encontramos? Necesitamos reencontrarnos con un futuro, que será lugar para la esperanza. Es imposible que el Teatro pueda vivir de espaldas a la cultura digital. Somos nosotros, los agitadores culturales, los que tenemos que vencer la resistencia inicial del Teatro ante los nuevos modelos de ver y participar que la cultura digital nos aporta. La llegada del teatro online no puede ser recibida acríticamente ni desde la refutación ni desde el elogio. El teatro seguirá de una forma u otra hablando de la condición humana, de nuestras fragilidades y de nuestras pasiones en un recinto como los que conocemos o en diversas pantallas, pero no dejará de hacer preguntas inquietantes y pavorosas. El Teatro no es un fósil.

El debate está servido. La revolución digital transforma el pensamiento, la sociedad, la cultura y el derecho. Este cambio se ha acelerado tras la pandemia, pero no podemos olvidar que la memoria, la verdad y el pensamiento crítico son los refugios del humanismo que nos permite vivir al revés, caminar a la contra.

Como dice Marina Garcés en libro Malas compañías pensar no es solo aprender a no saber. Es asumir el riesgo de no ser, es lo que me ocurre con la cultura digital que inevitablemente nos acecha: el mundo tecno utópico supondrá un cambio cultural impredecible. Afirmamos que vivimos en una sociedad del conocimiento y en cambio no existen ideas, paradoja de intentar vivir en un mundo al revés. Tengo preguntas. Otra cosa sería tener respuestas.

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Fonoteca Española de Poesía

Jugar con la poesía. Esa es la esencia y el fin de nuestros ARTILOGIOS

Oswaldo Felipe:

“Jugar con la poesía. Esa es la esencia y el fin de nuestros ARTILOGIOS”.

-¿Un Artilogio? 

-Sí, es un artilugio para un elogio poético.

-¿Y hay muchos Artilogios?

-Por supuesto. Está el grafitófono, existe el susurrófono, hay un anagramador pelótico… y muchos más

En la PAI llevan más de cuarenta años jugando con todo. Y él especialmente jugando con la palabra: Trabalenguas, calambures, acrósticos y jitanjáforas para dar el triple ripio mortal en la pista del circo de la palabra. Malabares verbales en la lengua floja.

Un artilugio, según el diccionario de la Real Academia, es un mecanismo, artefacto, ardid o maña para cazar, especialmente de forma furtiva. Herramienta de un oficio.

Uno de los Artilogios es el grafitófono. Una carpeta sonora que mide la resistencia eléctrica de un dibujo al carboncillo y la transforma en melodía. En función de la presión, de los ohmios medidos, hará sonar notas más graves o más agudas para acompañar breves y variados poemas de vacas.

Artilogio Revista Imán 34Al transformar Artilugio en Artilogio se quiere hacer un elogio al juego poético y proponer una experiencia de teatro poético inusual, surrealista, sorprendente y extravagante. Un viaje sonoro y visual por la imaginación.

También es parte de la colección el Ferrerófono SuEco. Es un cuadro sonoro pintado por Gonzalo Ferreró. La ilustración está plagada de sensores capacitivos que disparan, al ser tocados, distintos fragmentos de audio que hacen el eco al recitar el poema de Antonio Rubio «Suma de ecos».

En el video adjunto Oswaldo Felipe recita con el “artilogio” ascensorófono evocador de alturas.

 

Un ascensor con entrañas de microprocesador que mide la altura a la que se encuentra y la transforma en notas musicales. Un “artilogio” que hace su propia música, de ascensor, para acompañar un surrealista poema de amor de la poeta argentina Elsa Bornemann.

Así entiende la poesía este aprendiz de poeta. Explorar el ritmo y la forma. Buscar cómo exprimirla y tratar de sorprender para que quien esté escuchando y viendo, sienta la motivación suficiente para ir a buscar más, a leer, a descubrir, a contemplar y a dejarse llevar.

 

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La Gaceta De La A.A.E.E.

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Narrar en Igualdad

LITERATURA DE FICCIÓN Y PENSAMIENTO FEMINISTA

Por Elena Laseca

El feminismo es un pensamiento filosófico sólido, bien elaborado, que defiende la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres. Filósofas feministas eminentes como Celia Amorós o Amelia Valcárcel —por citar solo un par de ejemplos— han escrito ensayos suficientes como para entender en qué consiste el pensamiento feminista. Amelia Valcárcel reivindica que a las mujeres no se les debe exigir estándares morales superiores al resto de la sociedad. Y en su pensamiento feminista trata de situar el feminismo dentro de la historia canónica de la filosofía política. Celia Amorós formula un proyecto feminista de emancipación y de transformación social cimentado en la demanda de la universalización real de la igualdad y la autonomía prometidas por la Ilustración.

Estas son únicamente unas breves, brevísimas pinceladas. El pensamiento feminista como filosofía está plasmado en cientos de ensayos de ilustres filósofas. Todos muy interesantes y necesarios para comprender el mundo. Pero hay que leerlos. Hay que escuchar lo que dicen estas y otras muchas pensadoras sobre lo que significa creer en una sociedad feminista. Sin embargo, cualquier teoría filosófica, por muy fascinante que nos resulte, no siempre la tenemos a nuestro alcance. No siempre somos capaces de bucear en textos que tratan de explicarnos el porqué esta sociedad es desigual en lo que se refiere a derechos entre hombres y mujeres. Tan complejo como la historia de la humanidad.

En mi compromiso feminista, directamente ligado a la literatura y más en concreto a la narrativa de ficción, he llegado a la conclusión de que la ficción es un extraordinario vehículo de difusión del feminismo. En las novelas y los cuentos aparecen infinidad de situaciones cercanas a nuestra vida —incluso no tan cercanas como la ciencia ficción— que nos ilustran de manera meridianamente clara aquello por lo que viene peleando el feminismo desde hace siglos. Y nos ayuda a reflexionar y comprender.

Valga el siguiente relato de ficción como botón de muestra.

Narrar en Igualdad Revista Imán

(Ilustración: Mercedes de Echave)
MÁS DE MIL DÍAS

Año 2021

Zoraida sale de casa apresurada. Llega tarde a clase. Está estudiando Derecho. Su sueño es convertirse en abogada para defender los derechos de las mujeres afganas. Vive en Kabul y las noticias que su amiga Bashira le envió la noche anterior son preocupantes. La Universidad está revuelta, pero ella es optimista. «Una vez que hemos llegado hasta aquí, no hay vuelta atrás», no se cansa de repetirle a Bashira. Al llegar, se encuentra la puerta cerrada. El desorden, el desconcierto, la confusión han invadido su facultad de Derecho, a la que con tesón había conseguido entrar, a la que, desde hacía dos años, acudía feliz. Busca a Bashira con la mirada y la ve rodeada de unas cuantas estudiantes en la parte de atrás del edificio principal.

—¿No te has enterado? —pregunta su amiga en cuanto se acerca.

Zoraida niega con la cabeza. Se ha pasado la noche estudiando, no ha escuchado noticias, lo único que le importaba era el examen que por lo visto no iba a poder hacer.

—El nuevo canciller de la Universidad de Kabul nombrado por los talibanes —continúa Bashira en voz baja— ha prometido librar a la Universidad de Kabul de pensamientos occidentales e infieles. Pero eso no es lo peor. Va a imponer una política de segregación que quiere decir que, mientras no se proporcione un verdadero entorno islámico para todos, no se permitirá a las mujeres acudir a las universidades ni trabajar. El islam primero, dice.

—Eso no puede ser —susurra Zoraida, incrédula.

El terror las acaba engullendo.

Año 2024

Más de mil días después, Zoraida vuelve a salir de casa apresurada. Esta vez no se dirige a la universidad. Ha sido clausurada para las mujeres. Pero ella no se ha rendido. Vestida con un burka —la ropa «normal», como ella la llama, permanece arrumbada en un rincón del armario— camina hacia la sede de una asociación de mujeres que en la clandestinidad sigue luchando por los derechos arrebatados a las mujeres. Se mueve con precaución para no ser detectada por ningún talibán. Esa tarde van a terminar de confeccionar las diez pancartas que al día siguiente pasearán por las calles de Kabul con gran riesgo para su integridad física e incluso para su vida. Las pancartas mostrarán la reivindicación de todas las prohibiciones que desde hace más de mil días sufren las afganas:

ACCESO A LA EDUCACIÓN; ACCESO AL MERCADO LABORAL; LIBERTAD EN LA ROPA DE VESTIR; REAPERTURA DE LOS SALONES DE BELLEZA; LIBERTAD PARA SALIR DE CASA SIN UN MAHRAM (hombre de parentesco cercano); LIBERTAD PARA PRACTICAR DEPORTE; NO A LA SEGREGACIÓN EN EL TRANSPORTE PÚBLICO; LIBERTAD SEXUAL Y PARA ELEGIR MATRIMONIO; DERECHO A SER VISTAS; LIBERTAD DE EXPRESIÓN.

Están acabando la última pancarta. Bashira se vuelve hacia Zoraida. Su mirada es desoladora.

—¿Ves como sí había vuelta atrás?

Zoraida, desprendida del burka, la mira fijamente a los ojos.

—La lucha no ha terminado. No podrán con nosotras —responde con determinación.

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Voces Emergentes

Morir naciendo o la tendencia del estilo.

Por Alex  Bona

Es la poesía un país sin nombre donde el poeta vaga solo entre lecturas y pensamientos. Sin embargo, en la sociedad de consumo en la que nos encontramos, también ser poeta  a veces se confunde con ser un producto de compraventa.  Por ello hoy muchos adoptan la actitud farisea del que cree que a través de la prestidigitación –ya desgastada por repetida– de palabras vanas va a estar en los anales de la literatura.

                Todos escribimos porque somos lectores (es la escritura, en el fondo, una forma de pagar una deuda antigua con los libros), pero parece ser que, si uno no se inscribe en una de las principales olas de la poesía contemporánea, su espacio de voz se reduce considerablemente y no por calidad, sino por mercado (en el mejor de los casos).

                En resumen y tal como planteara José Ángel Valente en «Tendencia y estilo», abundan los poetas con tendencia y escasean los poetas con estilo.  Y las más de las veces el estilo se encuentra en los arrabales estéticos o locativos.

                Es en estos márgenes donde germina la palabra de Ángel Guinda, un ejemplo claro de que es el estilo lo que realmente hace que una voz no quede escrita en las arenas del desierto (aunque de este nazca toda poesía). También es muestra de que todo poeta corre el riesgo de ser desplazado dentro de las grandes corrientes de la poesía. No obstante, los últimos serán los primeros, y ya muchos no nos acordamos de las promesas del año pasado; sí de poetas como Guinda o Valente, que gestaron en silencio una obra que vale en tanto que es honesta y declina la oferta de la tendencia vacua que solo promete flores de un día, y no una obra compacta, rígida, unitaria y dinámica en su diálogo con las generaciones posteriores. Guinda fue un poeta periférico insiliado curiosamente en uno de los epicentros del mercado editorial: Madrid, por lo que su marginalidad no fue una decisión del mercado (son conocidas las ofertas que recibió en la Corte del Reino), sino una decisión propia.

                También Aragón ha vivido esta experiencia de la marginalidad mediática. Quizás por su posición periférica, pero también porque hay en esta tierra (quizás consecuencia de lo primero) una larga lista de autores con una voz propia y característica. Flagrantes ejemplos son los poetas del Niké, pasando por otros como Ana María Navales, Alfredo Saldaña (habría que estudiar su influencia tanto poética como personal en tantas hornadas de poetas zaragozanos), Sofía Díaz Gotor, Ángel Gracia… Es por ello que en estas tierras, como en otras del país, se ha gestado, más que un estilo, más que una tendencia, una tendencia de estilo.

                Y esta tendencia de estilo, de defender cada voz como algo individual pero que teje relaciones entre ellas; esta tendencia de la individualidad colectiva es la que representa Guinda, poeta no tan vidente como se cree, pues aunque dijera que nacía matando no previó que al morir, nacía. Nacía en las poéticas de muchos de nosotros.

                Es por ello que para honrar su legado y memoria la editorial Olifante lleva organizando el Premio Internacional de Poesía Joven Ángel Guinda desde 2023.

                A mi parecer las tres obras premiadas (atenuando la segunda edición) lo fueron por su marcada personalidad y compromiso con la palabra y la creación; por buscar habitar en los lectores, que es el fin de todo poema: trasladar un temblor a un lector que lo lleve en una memoria íntima.

                Las relaciones deliberadas o no de estas obras con Guinda y el comentario individualizado de ellas harían demasiado largo (que no tedioso en dos casos) este artículo. Además han de ser los propios poemas los que expliquen al autor (si esto puede ser del todo posible). Por ello traemos aquí un poema inédito de cada uno de los autores galardonados, con una temática común: Guinda.

ÓRBITA INTERIOR

               

                               No estás de ti tan cerca como crees (Á.G)

María Martín Revista Imán 34

Hay un jardín invertido

bajo mi lengua,

allí florecen sombras

que no proyectan ningún cuerpo.

He descendido a ese lugar

sin lámpara ni nombre,

solo con una claridad oblicua

inclinándose sobre mi vértigo.

Desde entonces camino hacia adentro

con los ojos abiertos

en la noche.

                                               María Martín Hernández

 

No olvides el color de la ceniza. (Á.G)

Alex Bona Revista Imán

EN QUÉ LUGAR se esconde el canto.

Quizás tras la deserción de la noche o

en las manos de un niño ofrecidas como

un trigo pardo e inocente.

Puede que andemos.

Puede

que lleguemos y quizás sobre la cumbre

solo quede un rostro de nieve sobre las piedras,

una madera verde pulsada por la luz y

nada más, ni siquiera un silbo lejano

– no habrá más pájaros que los olvidos que llevemos – .

Y no, tampoco habrá lugar,

a lo sumo

un horizonte delator

porque incluso el silencio es una traducción de la ceniza.

                                                                                              Álex Bona.

MALA UVA

Rodrigo Buenaventura Revista Imán 34

                                

Tu cuerpo desnuda la belleza del fruto.

                               «Sangre negra» (Á.G)

Agazapado

Moncayo al frente

aguarda

el temblor

el cimbrar

del árbol

bajo el cielo.

Te relames

aquí y sangre

de dios

que embriaga

mancha

negro

tu rostro.

Descosido surcas

la tierra y la noche.

                                               Rodrigo Buenaventura.

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Monográfico Especial

MostBet Veri Odaklı Spor Bahisleri Çerçevesi

MostBet, veri analitiği üzerine kurulmuş bir spor bahis platformudur. 2022‑2023 yıllarında yapılan altyapı yenilikleri, kullanıcıların odds (oran) ve istatistiklerine anlık erişimini sağlamıştır. Platform, tarihsel maç sonuçlarını, oyuncu performanslarını ve hava koşullarını bir araya getirerek dinamik oran oluşturur. Bu sayede bahisçi, yalnızca rakamları görmekle kalmaz, aynı zamanda bu rakamların arkasındaki faktörleri de anlar.

Veri akışı, API‑tabanlı bir mimari üzerinden gerçekleşir. Her 30 saniyede bir güncellenen odds, bahis motoru tarafından yeniden değerlendirilir. Çoklu veri kaynağı (Sporimo, Opta, Sportradar) sayesinde farklı liglerdeki varyans azaltılır. Sonuçta, bahisçi daha doğru bir beklenen değer (EV) hesabı yapabilir.

MostBet’in mobil uygulaması, grafiksel gösterimler ve örn. “Heatmap” gibi görsel araçlar içerir. Kullanıcı, bir maçın kazanma olasılığını renk skalasıyla görür; kırmızı riskli, yeşil ise avantajlı durumları işaretler. Bu veri odaklı yaklaşım, özellikle hızlı karar alınması gereken canlı bahislerde büyük fark yaratır.

Olasılık Dönüşümü ve Basit Model

Bahis oranları, kesirli (1.80) ya da ondalık (2.80) formatta sunulur. Olasılık dönüşümü, bu oranların gerçek kazanma ihtimaline çevrilmesiyle başlar. Formül şu şekildedir:

[
\text{Implied Probability} = \frac{1}{\text{Odds (decimal)}}
]

Örneğin, 2.50 odds → %40 olasılık. MostBet, bu dönüşümü otomatik olarak sunar; kullanıcı tek bir tıklamayla “% olasılık” bilgisini alır.

Basit bir model, martingale gibi klasik stratejilerin sadeleştirilmiş hâlidir. Model, her bahisten sonra kaybı dengelemek için bir sonraki bahsi %10 artırır; fakat bu yöntem bankroll yönetimiyle birleştirildiğinde yüksek risk taşır. Kullanıcılar Mostbet giriş yaptıktan sonra sistem “Risk Limiti” ayarı sunar; bu limit aşıldığında otomatik olarak bahis alımını durdurur.

Bu modelin avantajı, düşük volatilite piyasalarında kâr marjını sürdürebilmesidir. Dezavantajı ise, uzun kayıp serilerinde bankrot riskinin artmasıdır. MostBet, Monte Carlo simulasyonu ile olası sonuçları göstererek kullanıcıyı bilgilendirir.

Pazar Haritası Most bet Rehberi

Türkiye’de spor bahis pazarı, 2021 itibarıyla %64 pazar payıyla en büyük segmenttir. MostBet, bu pazarda %12 pay elde etmiş ve 2023 yılında 2,3 milyar TL ciro gerçekleştirmiştir. Aşağıdaki harita, en çok tercih edilen sporları ve ilgili oran ortalamalarını gösterir.

Spor Ortalama Odds (Home) Ortalama Odds (Draw) Ortalama Odds (Away) En Popüler Lig Haftalık Aktif Kullanıcı
Futbol 1.95 3.30 4.20 Süper Lig 180,000
Basketbol 1.80 2.10 EuroLeague 45,000
Tenis 1.70 2.20 Wimbledon 30,000
MMA 1.85 2.00 UFC 20,000
Voleybol 1.90 2.30 Türkiye Ligi 15,000
At Yarışı 2.10 3.80 Türkiye Hipodromu 12,000
Golf 1.75 2.40 Avrupa Turnuvaları 8,000

Bu tablo, MostBet’in likidite sağladığı sporları ve oranların genel seviyesini ortaya koyar. Futbol ve basketbol, en yüksek likiditeye sahiptir; dolayısıyla pay-off süresi daha kısa olur.

Pazar trendleri ise şu şekildedir:

  • Canlı bahis hacmi, 2022‑2023 döneminde %27 artış gösterdi.
  • Mobil bahis oranı, toplam hacmin %62’sini oluşturuyor.
  • E‑spor bahisleri, 2023 yılında %15 büyüdü; en çok tercih edilen oyun “League of Legends”.

MostBet, bu trendleri API entegrasyonları üzerinden takip ederek yeni pazar fırsatlarını kullanıcılarına sunar.

Likidite ve Fiyat Keşfi

Likidite, bir bahis pazarındaki para akışı ve bahis hacmi anlamına gelir. Yüksek likidite, daha dar spread (fark) ve daha stabil odds sağlar. MostBet, bankalararası ödeme kanalı (BİP) ve FastPay gibi hizmetlerle para giriş‑çıkışını 30 saniyeye kadar indirgeyebiliyor.

Fiyat keşfi süreci, order book mantığıyla çalışır. Bahisçiler, bir maç için Back (teklif) ve Lay (karşı teklif) fiyatlarını girer; sistem en iyi fiyatı otomatik olarak eşleştirir. Bu süreçte iki temel metrik izlenir:

  1. Bet Volume (BV) – Günlük ortalama bahis tutarı. MostBet için bu değer 1,4 Milyon TL.
  2. Average Margin (AM) – Oranların arkasındaki kumarhane marjı. MostBet, %4.2 margin ile pazarda en düşüklerinden biri.

Aşağıdaki tablo, MostBet, Bwin ve Nesine için likidite ve margin karşılaştırmasını gösterir:

Platform Günlük Bet Volume (TL) Ortalama Margin (%) Ortalama Ödeme Süresi Lisans Durumu
MostBet 1,400,000 4.2 15‑30 dk Curaçao
Bwin 1,050,000 5.0 20‑45 dk Malta
Nesine 920,000 4.8 10‑25 dk Türkiye (JSB)

MostBet, likidite sağlayıcıları ile ortak çalışarak yüksek oranlı olaylarda bile fiyat keşfini hızlı yapar. Örneğin, Süper Lig 5. haftada 3,200 farklı bahis seçeneği bulundu ve ortalama spread 0.03 oran biriminde kaldı.

Canlı Kararlarda Momentum

Canlı bahis, gerçek zamanlı veri akışı gerektirir. MostBet, her 5 saniyede bir maç içi istatistikleri (gol, korner, kart) günceller. Momentum göstergesi, bu verilerin yönünü ve şiddetini ölçer. Örneğin, bir futbol maçında 12. dakikada iki gol birden geldiğinde, Momentum Score 0.85 olarak belirlenir (0–1 arası).

Bu skor, odds değişiminde hızlı bir düşüş yaratır; ev sahibi takıma %20 daha düşük odds sunulur. Kullanıcı, bu değişimi “Instant Hedge” özelliğiyle değerlendirebilir: Ana bahis yerine, yeni odds üzerinden karşı bahis açarak riskini azaltır.

Canlı kararların avantajları:

  • Anlık fırsatlar, sabit oranlardan %12 daha yüksek kazanç potansiyeli.
  • İkinci yarı tahminleri, ilk yarı istatistiklerine dayanarak %8 daha yüksek doğruluk oranı.

MostBet, algoritmik motor ile anlık veri işleyerek 2023 itibarıyla %96 oranında hatasız odds güncellemesi gerçekleştirmiştir. Bu, rakip platformların ortalama %89’luk oranına kıyasla önemli bir fark yaratır.

Kupon Düzenleme ve Takip Listeleri Most Bet

Kupon oluşturma süreci, çoklu seçeneği tek bir sepette toplama imkanı verir. MostBet, drag‑and‑drop arayüzüyle bahislere ekleme/çıkarma işlemlerini 2 saniye içinde tamamlar. Kullanıcı, “Favori Listem” bölümünde sık oynadığı kombine seçeneklerini kaydedebilir.

Aşağıda, en popüler 8 kombinasyon listelenmiştir:

  • 1X2 Futbol Süper Lig (Maç 1, Maç 2, Maç 3)
  • Over/Under 2.5 Gol (3 maç)
  • Handicap (+1.5) (İki maç)
  • Toplam Kart (Maç 4)
  • İlk Yarı Sonucu (Maç 5)
  • İkinci Yarı Kazanma (Maç 6)
  • Çift Sayı/ Tek Sayı (Maç 7)
  • MVP Tahmini (Basketbol)

Bu listeler, kişiselleştirilmiş bildirim sistemiyle desteklenir. Kullanıcı, favori bir maçın oranı %5 artınca anlık push bildirimi alır. Ayrıca, kupon geçmişi kısmında her bir kuponun ROI%, Kazanma Süresi ve Ortalama Marj değerleri grafikle gösterilir.

MostBet, takip listeleri sayesinde kullanıcıların uzun vadeli stratejilerini analiz etmelerine olanak tanır. Örneğin, bir haftalık “Handicap” listesi üzerine %22 ROI elde eden bir kullanıcı, platformun “Kazanma Analitiği” raporunu ücretsiz indirir.

Risk Yönetimi ve Ara Verme

Risk yönetimi, bahisçinin bankroll’unu korur. MostBet, %5 kuralı önerir: Tek bir bahise toplam bakiyenin %5’inden fazla yatırma. Ayrıca, “Ara Ver” özelliği, kullanıcının bir süre bahis yapmasını engeller; bu süre 24 saat, 3 gün, 7 gün olarak ayarlanabilir.

Ara verme sürecinde, kayıp limit de devreye girer. Kullanıcı, bir gün içinde 500 TL kayıptan fazlasına ulaştığında sistem otomatik olarak “Ara Ver” moduna geçer. Bu mekanizma, JSB (Jüri ve Spor Bahisleri Kurulu) tarafından zorunlu kılınan “Kayıp Kontrol” prosedürünün bir parçasıdır.

MostBet, risk raporu sunar. Raporda aşağıdaki göstergeler yer alır:

  • Max Drawdown (En büyük düşüş)
  • Sharpe Ratio (Risk ayarlı getiri)
  • Win/Loss Ratio
  • Average Stake (Ortalama bahis tutarı)

Bu veriler, kullanıcıların kendi stratejilerini yeniden gözden geçirmelerine yardımcı olur. Örneğin, bir bahisçi Sharpe Ratio değerini 1.2’den 0.8’e düşürürse, platform “Strateji Revizyonu” önerisi gösterir.

Türkiye Uyumlu İşlem Pratikleri

Türkiye’de spor bahisleri, 2022 Spor Bahisleri ve Şans Oyunları Kanunu çerçevesinde düzenlenir. Yasal olarak sadece lisanslı operatörler (örneğin, Nesine, Bets10, Superbahis) hizmet verebilir. MostBet, Curaçao lisansına sahip olsa da, Türkiye pazarına hizmet verirken yerel ödeme sağlayıcıları (Papara, Ininal, BKM Express) ile entegrasyon kurar.

Vergi mevzuatı gereği, bahis gelirleri %19 KDV ve %5 kurumlar vergisine tabidir. MostBet, kazançların otomatik fatura sistemine entegre edilmesini sağlayarak kullanıcıların vergi beyanını kolaylaştırır.

Aşağıda, uyumlu işlem adımları özetlenmiştir:

  1. Kayıt – TC kimlik numarası ve e‑posta zorunludur.
  2. Kimlik Doğrulama – Yüz tanıma ve e‑Devlet entegrasyonu.
  3. Para Yatırma – Papara/İninal üzerinden anlık transfer.
  4. Bahis – Lisanslı ligler ve uluslararası ligler için farklı oran setleri.
  5. Kazanç Çekme – KYC onayı sonrası 24 saat içinde banka hesabına aktarım.

MostBet, sorumlu oyun politikası kapsamında oyun süresi takibi ve kayıp limiti belirleme imkanları sunar. Kullanıcı, “Sorumlu Oyun” panelinden bu limitleri dilediği gibi ayarlayabilir.

Ayrıca, mobil uygulama içinde “Yasal Uyarı” bölümü bulunur; bu bölüm, kullanıcıları mevcut yasal çerçeve hakkında bilgilendirir ve olası yaptırımlardan korur.

Sonuç olarak, Türkiye’de spor bahisleri pazarına adım atan herkes, lisans, vergi ve sorumlu oyun kurallarını göz önünde bulundurarak MostBet gibi veri odaklı platformları tercih edebilir.

Öne Çıkan Bonus ve Kampanyalar (2024)

  • Hoş Geldin Paketi: %150 bonus + 100 TL ilk kayıp iadesi (Minimum ilk depozito 200 TL).
  • Canlı Bahis Çift Kat: İlk 3 canlı bahis için odds %2 artırılır.
  • Haftalık Loyalty: 7 gün içinde 5.000 TL bahis yapanlara ücretsiz 50 TL bahis kredisi.
  • Referans Programı: Arkadaşını davet et, ikiniz de 30 TL bonus kazan.

Bu teklifler, MostBet’in pazar payını artırmak ve kullanıcıların ROI’lerini yükseltmek amacıyla tasarlanmıştır.

Not: Tüm veriler, 2024 yılı Mart ayı itibarıyla resmi kaynaklar ve platform raporlarından alınmıştır.

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